Editorial

Ambiente electoral envenenado

viernes, 28 de junio de 2019 · 00:15

La campaña rumbo a las elecciones de octubre aún no ha empezado oficialmente, pero el ambiente electoral está completamente envenenado, a tal punto que el MAS está haciendo gala de sus dotes autoritarios para garantizar votantes a su favor.

El acarreo de potenciales votantes en el norte del país, el empadronamiento obligatorio a funcionarios de empresas eléctricas, la oferta descarada de obras a cambio de votos y las amenazas contra los opositores son parte de este panorama tóxico para la democracia.

En medio de esas irregularidades,  la amenaza de envenenar a los opositores que se atrevan a hacer campaña política en la región del Norte de Potosí es lo que más indignación ha causado en los últimos días.

“En esta nuestra tierra de Tomás Katari hay kataris malos (que) no van a permitir a los partidos neoliberales entrar aquí. Si van a entrar a la tierra de Tomás Katari, en español dicen víbora, ¿la víbora qué hace?, envenena. Estos kataris van a envenenar a los q’aras (blancos)”, dijo el dirigente de la zona, Ever Rojas, nada más y nada menos que en presencia del presidente Evo Morales y de la presidenta del Senado, Adriana Salvatierra.

Por si quedaban dudas del sentido mortífero del mensaje, remató con un “¡wañuchun q’aras” (mueran los blancos). Y, llamó a emitir un “voto cerrado” (del 100%) en favor de Evo Morales.

El dirigente incurrió en apología del delito porque abiertamente amenazó con asesinar personas y con coartar el derecho a la libre circulación. No sólo eso, sino que violó los reglamentos electorales al pedir el voto, algo que se podrá hacer sólo desde 30 días previos a las elecciones.

Pese a la evidencia, el TSE se limitó a rechazar verbalmente la advertencia, pero no tomó acciones en ningún sentido. Un caso así  ya debería estar en manos de la Fiscalía a pedido del TSE.

La amenaza ha provocado el rechazo airado de los opositores y una tibia reacción en el oficialismo. El presidente de Diputados, Víctor Borda, trató de despistar al país diciendo que en realidad el dirigente Rojas había denunciando el envenenamiento ideológico de los opositores en la región. El ministro de Comunicación, Manuel Canelas, rechazó la declaración. Y, pare de contar. Por si fuera poco, un dirigente chuquisaqueño trató de justificar el exabrupto indicando que es parte de los usos y costumbres de la región. 

Lo cierto es que algunos dirigentes están destilando veneno ante la posibilidad de que el MAS pierda las elecciones y por eso están recurriendo a todo tipo de estrategias para garantizar su permanencia en el poder.

Lo irónico del caso es que se les va la mano porque declaraciones de este tipo en vez de atraer votantes, los alejan, porque los dirigentes del MAS terminan mostrando su cara más autoritaria.

En lo que va de este ambiente electoralizado, se han producido al menos cinco amenazas a los opositores para que no hagan campaña en determinados lugares. 

En enero, el alcalde de Colomi, Demetrio Pinto, amenazó con “enterrar vivos” a los opositores que se atrevan a entrar a hacer campaña a la zona.

En febrero también se pronunciaron en el mismo sentido amenazante el dirigente de los interculturales, Henrry Nina; el de los productores de coca de Chimoré, Leonardo Loza, y el de la Confederación Sindical de Trabajadores Campesinos de Bolivia (Csutcb), Teodoro Mamani. Este último dijo que es “una decisión orgánica” no permitir la campaña electoral de los opositores en sus territorios.

La campaña electoral oficialmente empezará tres meses antes de las elecciones, lo que quiere decir que esto apenas comienza. Es responsabilidad de todos, pero principalmente del gobierno y del TSE, que el país asista a las urnas en paz y sin lamentar hechos de violencia.

Precisamente por eso, es urgente que estos brotes de violencia verbal sean cortados de cuajo para que en el futuro no tengamos que lamentar violencia física.
 

 

 

193
1

Otras Noticias