Editorial

Toledo y la mano larga de la justicia

jueves, 25 de julio de 2019 · 00:15

Es el único que faltaba de la lista de los expresidentes peruanos más recientes. Alejandro Toledo ha sido detenido en Estados Unidos tras una solicitud de extradición realizada por la justicia de su país que quiere investigarlo por cargos de corrupción relacionados con el bullado caso Odebrecht.

Toledo, quien gobernó su país de 2001 a 2006, fue detenido en una localidad al norte de California y esperará a una audiencia a realizarse el viernes, informó el Departamento de Justicia de Estados Unidos. Un juez verá su caso y tomará una decisión sobre los pasos a seguir.

El exmandatario es acusado de haber recibido 20 millones de dólares de Odebrecht, la empresa constructora brasileña que se encuentra en el centro del mayor escándalo de corrupción de América Latina y que ha sacudido la política de varios países, especialmente Perú. 

Toledo es uno de los cuatro expresidentes peruanos que fueron absorbidos por el vasto escándalo de Odebrecht: Pedro Pablo Kuczynski, que está detenido, y Ollanta Humala, ahora en libertad, esperan juicios en su contra sobre la recepción de presuntas coimas de la empresa brasileña. El cuarto involucrado, Alan García, se suicidó en abril pasado para evitar su detención.

Odebrecht admitió haber pagado 800 millones de dólares a funcionarios de toda la región a cambio de lucrativos contratos de obras públicas. Toledo ha negado enfáticamente haber cometido algún delito.

Un quinto expresidente, Alberto Fujimori, está detenido en una clínica acusado de serias violaciones a los derechos humanos. Su hija, la excandidata a la presidencia Keiko Fujimori, también está detenida por haber recibido, supuestamente, donaciones ilegales de Odebrecht.

Esta terrible situación política peruana, que demuestra cómo la corrupción llega a los niveles más altos de ese país, también establece que la justicia trabaja de manera independiente. En Perú, a diferencia de Bolivia y otras naciones, los jueces y fiscales actúan libremente, intentando absolver las dudas de corrupción y otros delitos cometidos por sus máximas autoridades.

La detención de Toledo, además, muestra cómo hasta los más poderosos son susceptibles de caer en manos de la justicia. 

Los expresidentes de Brasil  Lula Da Silva  y de Argentina Cristina Fernández de Kirchner  también son investigados, lo mismo que mandatarios de otras naciones. Los que abusan del poder, los que se corrompen y violan los derechos humanos no pueden esconderse por siempre. Y esa es una enseñanza también para los políticos bolivianos.

 

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