Editorial

Morales construye unas FFAA sumisas

martes, 13 de agosto de 2019 · 00:15

Es obvio que un gobierno autoritario que no desea abandonar el poder tiene que cooptar y controlar a la mayor cantidad de instituciones. Lamentablemente, es lo que hace el MAS: tiene supervisión sobre la mayoría de los medios de comunicación, sobre la justicia, sobre el poder electoral y, finalmente, sobre las FFAA.

Según la Constitución Política del Estado -aprobada por el MAS-, las FFAA deberían ser apolíticas, profesionales y dedicadas a defender la integridad territorial. Pero, para controlarlas, el presidente Evo Morales ha tomado una serie de medidas que han terminado convirtiendo a esa importante institución en un apéndice del Palacio de Gobierno.

Primero forzó al cuerpo militar a usar un símbolo que no es considerado de raigambre nacional, como la wiphala, como nuevo emblema de guerra. Después hizo que sus integrantes se vean forzados a gritar “patria o muerte, venceremos”, un eslogan del régimen castrista que proviene de la revolución de ese país, es decir algo extraño a la tradición militar boliviana. De ahí en más se le ha dado a la jerarquía militar una serie de prebendas y premios a cambio de su sumisión. Por ejemplo, existen numerosos cargos diplomáticos ocupados por excomandantes, se han creado nuevas empresas que dependen del Ejército (varias de ellas quebradas), etc.

El objetivo es obvio: quien tiene las armas puede luego asegurar su permanencia en el poder. Evo Morales, que perdió el referéndum del 21 de febrero de 2016 y que decidió no aceptar el veredicto popular, necesita ahora, y necesitará en el futuro, el respaldo de los militares para seguir aferrándose al poder. Por eso procura politizar y controlar a los militares.

En su reciente discurso al celebrarse el día de las FFAA, Morales prometió asuntos que han generado honda preocupación porque demuestran que se podría emular el modelo venezolano en Bolivia: ofreció cargos en las empresas estratégicas bolivianas a integrantes de la jerarquía militar. Así Venezuela se convirtió en una virtual dictadura militar de rostro civil.

Pero, además, prometió aumentar el presupuesto para que el cuerpo militar adquiera más armas (como si ello fuera necesario para algo) y dijo que retomaría la entrega de víveres, que en el pasado generó corrupción y desorden.

Sobre el armamento que dijo que se necesita comprar, el primer mandatario llegó al ridículo de afirmar que Bolivia debe adquirir armas que “sirvan a la defensa aérea”. ¿Cree realmente el Presidente que tenemos el riesgo de enfrentar una conflagración bélica? ¿Qué país de la región cree Morales que lanzará sobre nuestro territorio a su fuerza aérea?

El resultado, desde el punto de vista del oficialismo, ha sido óptimo. Han pasado por el cargo de comandantes generales del Ejército y de las FFAA oficiales que sin pudor han prometido lealtad al partido de gobierno, no al país o a la ley. El que está en funciones puede ser el más patético de todos ellos. El general Williams Kaliman Romero expresó su lealtad con el denominado “proceso de cambio” y llamó “hermano” al Presidente.

Agregó, en un evidente intento de agradar al Presidente, que las “Fuerzas Armadas nacimos durante la lucha contra la Colonia y moriremos anticolonialistas porque es nuestro orgullo y nuestra razón de vida. (...). Las Fuerzas Armadas son del pueblo y trabajan para el pueblo porque apoyamos a la nacionalización de hidrocarburos y las políticas de Estado que favorecen a los más necesitados”. También pretendió criticar a dirigentes opositores, que denominó “antinacionalistas” y que “por su apetito de poder pretenden cambiar la jerarquía de las FFAA con oscuras intenciones”.

La democracia conseguida laboriosamente en 1982, en la que ningún dirigente actual del oficialismo tuvo participación, menos que ninguno el presidente Morales, logró colocar a las FFAA como una entidad creíble e institucional, comprometida con el respaldo a la Constitución. Es una desgracia que los apetitos personales de Morales la estén haciendo retroceder décadas en sus funciones y su ideología.

 

 

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