Editorial

La fiesta anual de los libros

miércoles, 14 de agosto de 2019 · 00:15

Este fin de semana concluyó la XXIV Feria Internacional del Libro de La Paz que nuevamente batió su propio récord de visitantes, con 128.500 entradas vendidas, más de 300 actividades organizadas, 140 autores invitados que llegaron de Argentina, Brasil, Chile, España, Estados Unidos, México, Perú y Uruguay y una apuesta ecológica, pues se impulsó el reciclaje de papel y el uso de bolsas de tela en vez del nailon.

El plato fuerte de este año fue la apuesta del invitado de honor, México, quien trajo a La Paz a grandes figuras y elevó -en cantidad, diversidad y buenos precios- la oferta de libros a través del Fondo de Cultura Económica. Paco Ignacio Taibo II, Guillermo Arriaga, Diego Enrique Osorno, Jorge Volpi y Pablo Rulfo, junto a los españoles José Ovejero, Lara Moreno, Álex Ayala y Edurne Portela, presentaron libros, participaron de charlas y sazonaron amablemente el programa de la feria, que también contó con el estreno de buenos textos de autores nacionales.

La oferta de libros también fue amplia y diversa, aunque los precios nunca están a la altura de las expectativas de la gente ni de una esperada promoción ferial, sin embargo, las casas editoriales se mostraron satisfechas con la demanda.

Un punto alto en la programación de éste que es el mayor evento cultural literario del año, fue la convocatoria al Premio Nacional de Crónica Bartolomé Arzáns de Orsúa y Vela, convocado por la Cámara Departamental del Libro, la revista Rascacielos de Página Siete y la Fundación para el Periodismo. Darle un espacio a la crónica y premiar a los mejores cronistas nacionales es una iniciativa que sin duda refresca y alienta el género del periodismo narrativo.

Obviamente, se presentaron como es habitual quejas a la organización, principalmente por la ausencia de señalética, por la mala acústica de los salones y la limpieza de los baños, aspectos que  deben ser subsanados. El Campo Ferial Chuquiago Marka es uno de los más grandes del país y el Estado ha invertido en él varios millones, sin embargo, debe mejorar su mantenimiento, la organización de los salones y la limpieza para estar a la altura de las exigencias de este siglo.

Con todo, y siempre con sabor a poco, la Feria Internacional del Libro vino nuevamente a recordarnos la importancia de la palabra escrita, del relato, del texto para la educación, el crecimiento, la cultura, los buenos hábitos y la convivencia humana. 

Es de esperar que este gran y esperado evento siga mejorando en su oferta y programación para que la FIL La Paz sea cada vez más un punto de referencia de la literatura, no solamente de Bolivia, sino del vecindario regional.

 

 

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