Editorial

Las pruebas de la transparencia

viernes, 16 de agosto de 2019 · 00:15

Tal vez sea -o lo es hasta ahora- el ejemplo más evidente de guerra sucia, y sus efectos en la candidatura afectada, se medirán en breve. Se trata de las acusaciones que le hizo el exministro y yerno de Gonzalo Sánchez de Lozada, Mauricio Balcázar, a Carlos Mesa, candidato a la presidencia de la alianza Comunidad Ciudadana (CC), por haber presuntamente cobrado dinero para su postulación a vicepresidente el 2002.

Balcázar retó a Mesa a “un cara a cara” para que aclare esta situación. La declaración está siendo utilizada con igual entusiasmo por el MAS como por otros partidos de oposición, en lo que se ha definido en un “todos contra Mesa”.

Pero, a pesar de la claridad de la intención de los adversarios del expresidente, la estrategia adoptada por éste para salir del entuerto ha sido criticada por todos los flancos. Comunidad Ciudadana ha dicho que no se va a prestar a la guerra sucia -como si eso fuera posible en tiempos electorales- y en consecuencia que no va a responder ni dar explicaciones sobre estas acusaciones.

Tienen todo el derecho los miembros de CC y el propio Carlos Mesa de indignarse, pero precisamente porque se está en un delicado y disputado periodo electoral hay que encontrar las formas de dejar sentada la transparencia y honestidad ante todo. Lo contrario es conceder la razón a quienes lo atacan.

Probablemente, como sostuvo el analista Julio Alvarado, Mesa no tiene por qué explicar si la transacción fue con recursos privados y entre privados. “Si fuera cierto no es delito”, dijo Alvarado, explicando que solamente si el dinero salió de las arcas del Estado y es dinero público amerita una investigación.

Es verdad, pero no es suficiente. Si es una simple transacción entre privados y Mesa no tiene nada que esconder, debe entonces aclarar si esto se produjo o no y acabar con el tema; sus evasivas hacen que lo que podría ser lícito se haga sospechoso. 

Otro analista, Iván Arias, le sugiere dar la cara. ¿Qué le diría Mesa en De Cerca a un político en esta circunstancia?, se pregunta. “Dé la cara, diga la verdad y no escape a la prensa”, sostiene.

Quizás antes que pensar en sus rivales, los estrategas del CC deberían pensar en los electores, y en la incertidumbre que queda en la gente en casos como éstos -que los vemos todos los días en el Gobierno y de los cuáles la sociedad está cansada-.  Si así lo  hace posiblemente tomará la delantera y obligará a Balcázar a aclarar el origen de los fondos que habría recibido PAT entre 2002 y 2003. ¿Era dinero de Goni? ¿Del MNR? ¿De gastos reservados? No sólo es Mesa quien debe mostrar transparencia sino también quien lo acusa. 
 

 

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