Editorial

Victoria peronista en primarias argentinas

lunes, 19 de agosto de 2019 · 00:14

Las encuestas, una vez más, se demostraron erradas. En los comicios argentinos realizados el domingo 11 de agosto, el líder peronista Alberto Fernández, quien  va en binomio con la exmandataria Cristina Fernández de Kirchner, ganó por 15 puntos al presidente Mauricio Macri. Los sondeos habían predicho un resultado mucho más estrecho.

Fernández, candidato presidencial del Frente de Todos, logró el 47% de los sufragios, frente a un 32% que obtuvo Macri, de Cambiemos. Las primarias en Argentina no actúan como tales ya que, en general, los frentes políticos deciden previamente cuáles serán sus candidatos. Por ello, son  una especie de “comicios previos”.

Con este resultado parece muy difícil para Macri  revertir las cifras y forzar una segunda vuelta. En ese país se gana la presidencia con el 45% de los votos en las elecciones generales o más del 40% y una diferencia de 10 puntos sobre el segundo. La dupla Fernández está cerca de lograr esas cifras.

Al conocer los resultados, Macri afirmó: “Me duele en el alma que haya habido tantos argentinos que crean que hay una alternativa volviendo al pasado. Yo creo que no la hay”. Pero es precisamente lo que los argentinos buscan debido a que el régimen de Macri no ha resuelto los principales problemas que aquejan a ese país. El desempleo es de 10,1%  (el más alto desde 2006), la inflación anual puede superar el 40% este año y la pobreza afecta al 32% de la población, 4,7% más que en 2018. Si a eso se suma la devaluación y la caída del índice  de crecimiento, la situación es sombría. Pese a sus promesas, todos los indicadores macroeconómicos y sociales han empeorado durante la gestión de Macri.

Los votantes argentinos hicieron lo que todos hacen antes de votar, analizar si su situación es hoy mejor o peor que la que tenían antes. Y claramente consideraron que están peor. Macri, al no haber podido cumplir con sus promesas, fue castigado electoralmente. El peronismo, y específicamente Cristina Fernández, demostraron también su habilidad política al colocar a Alberto Fernández como jefe del binomio. Fernández es un moderado que en el pasado trabajó con Cristina, pero que luego la criticó duramente. Como Cristina preveía que las acusaciones de corrupción en su contra hacían casi imposible que pudiera ganar unos comicios, colocó a Fernández como candidato presidencial, en una brillante movida electoral.

Este resultado, más la popularidad que todavía mantiene el detenido expresidente de Brasil Lula da Silva y las encuestas favorables al presidente Evo Morales, demuestran que la tendencia progresista y populista de la región no está, de ninguna manera, superada.

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