Editorial

Quipus, otro ejemplo de empresa fallida

sábado, 03 de agosto de 2019 · 00:15


En la colección de elefantes blancos que quedarán para la posteridad, con su estela de miles de millones de dólares de desperdicio, una destacará por su ingenuidad: la empresa estatal Quipus, que fue creada para lograr la “independencia tecnológica” del país. Quizás un país pobre como Bolivia podría empezar ese camino, necesario, mejorando los niveles de educación. Hoy por hoy, lamentablemente, ocuparía el último lugar de la región si es que el gobierno aceptara dar algún examen internacional para evaluar la calidad de la educación.

En vez de empezar por el principio, es decir mejorando la calidad de la educación, se creyó que ensamblando celulares y computadoras, a un precio más caro que en el exterior, y dándoselas luego a los estudiantes  el trabajo estaba hecho.

Obviamente, no. Las computadoras necesitaban, y nadie se dio cuenta de ello, programas para que los estudiantes pudieran sacarles provecho. Muchos países generan esos contenidos, pero Bolivia prefirió no acercarse a ellos, pese a que ofrecían sus servicios de manera gratuita.

Y lo que los especialistas predijeron ocurrió -como también pasó con los casos de la fábrica de úrea de Bulo Bulo o la de azúcar de San Buenaventura o los fallidos esfuerzos por industrializar el litio. Solo en esas tres actividades el país ha gastado 1.800 millones de dólares. Parece mentira.

El economista Julio Linares acaba de distribuir un reporte en el que se demuestra que la empresa estatal Quipus acumuló un déficit operacional de 143 millones de bolivianos desde 2014, de acuerdo con datos del Sigep, del Ministerio de Economía. Mientras los ingresos de operación de Quipus fueron de 795,6 millones de bolivianos, los egresos son 938,5 millones.

Además, al constituirse la empresa  recibió un crédito de 60 millones de dólares, de los cuales sólo ha pagado 19 millones de dólares hasta hoy. Los estados financieros muestran un Patrimonio Neto Negativo; es decir que debe más de lo que tiene, explicó Linares, con un activo total (lo que posee) inferior a su pasivo exigible (lo que debe). Estos resultados implican que la empresa se encuentra en quiebra técnica, ya que ni vendiendo todo lo que tiene podría pagar todo lo que debe. 

Para disimular la situación de la compañía, el presidente Evo Morales declaró a Quipus como una “empresa social”, un eufemismo creado para nombrar a todas las empresas públicas que pierden dinero (que lastimosamente son la mayoría). El país necesita diversificación productiva e innovación, pero debe hacerse a partir de proyectos sensatos y sobre todo de un cambio en la educación, antes que es este tipo de utópicos emprendimientos.

 

 

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