Editorial

Fallida jornada de paros cívicos

viernes, 30 de agosto de 2019 · 00:15

Hace una semana exactamente, derivó en fracaso la convocatoria de los comités cívicos para defender el 21F. Las demandas del movimiento cívico son legítimas: desean impedir que el presidente Evo Morales y el vicepresidente Álvaro García Linera postulen en las próximas elecciones. Tienen razón en ese pedido, ya que la Constitución, impulsada por ambos, y el referéndum del 21 de febrero de 2016, así lo indican. Esas candidaturas, por tanto, aun habiendo sido autorizadas, son inconstitucionales y han sido impuestas de facto.

El movimiento cívico, por eso, ha pedido la renuncia de los vocales del Tribunal Supremo Electoral, que autorizaron la candidatura ilícita del binomio masista.

Reunidos en Santa Cruz, los representantes de los movimientos cívicos de todo el país resolvieron convocar, para el 21 de agosto pasado, un paro nacional de 24 horas y uno indefinido a partir del 10 de octubre, 10 días antes de la fecha prevista para las elecciones.

La medida fue considerada por algunos analistas como apresurada e inconsistente. Existían muchas dudas sobre si realmente los comités podrían organizar paros exitosos a estas alturas del año, cuando toda la sociedad se ha “electoralizado”. Quienes están contra el régimen de Morales están esperando votar para expresar su indignación. No salen a las calles tan fácilmente a protestar.

Los temores se cumplieron y hubo paros y bloqueos solo en La Paz, Sucre, Tarija y Cochabamba. En cinco departamentos la medida fue suspendida pocos días (u horas) antes del 21. Santa Cruz, el departamento que empujó a los otros en las acciones de protesta, tuvo que suspender la medida debido a la emergencia ocasionada por los grandes incendios que afectan a la Chiquitania. Sin el líder a cargo, las otras piezas fueron cayendo como fichas de dominó.

Se demostró así que los altisonantes y agresivos discursos de los cívicos fueron sólo eso. En el momento en que debían mantener sus promesas, saltaron del barco. Solo Santa Cruz tenía un pretexto creíble para suspender su participación.

El resultado del día del paro debe hacer reflexionar a los dirigentes cívicos si no sucederá algo similar durante la huelga indefinida convocada para octubre. A todas luces, no tienen la fuerza necesaria para llevar adelante una medida de esa dimensión de manera exitosa. Un poco de realismo no les vendría mal.

El movimiento cívico y los partidos políticos desperdiciaron tiempo valioso en 2017 y 2018, cuando la población estaba ansiosa de participar y de mostrar su rechazo a la manera repulsiva en la que Morales fue habilitado para un cuarto mandato. Ahora es tarde.

 

 

Confidencial

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