Editorial

Lecturas de una encuesta

miércoles, 07 de agosto de 2019 · 00:14

Si una encuesta es la fotografía de un instante, en el actual “instante” político Evo Morales no podría ser presidente en una primera vuelta y perdería por un punto en el ballotaje ante Carlos Mesa, de Comunidad Ciudadana. 

Pero, además de instantes, lo que las encuestas muestran son tendencias y el último sondeo de Página Siete, realizado por la empresa Mercados&Muestras es elocuente en este punto. Viendo cuatro meses hacia atrás, hacia el mes de abril de este año  la diferencia es irrelevante: Morales ha subido de 34 a 35% y Carlos Mesa ha bajado de 28 a 27%. La única candidatura que ha crecido, aunque no considerablemente, en este mismo periodo es la de Bolivia Dice No (BDN), liderada por Óscar Ortiz, que ha trepado del ocho al 11%.

La encuesta, publicada el pasado domingo en Página Siete y Los Tiempos, ha sido levantada entre el 20 y el 24 de julio, por tanto, muestra que ni las listas de candidatos ni los programas de los partidos han incidido mucho en la preferencia de los electores.

Esto nos refiere a otras variables expresadas en la misma: mientras en intención de voto Evo Morales está en 35% y Mesa en 27%, la percepción de ganador es diferente: el 61% cree que el próximo presidente será Evo y sólo el 18% ve a Carlos Mesa tomando el mando. 

Por otro lado, Mercados y Muestras preguntó: ¿usted cree que las elecciones presidenciales de 2019 serán limpias o habrá fraude? Ante esa consulta, el 69% considera que sí habrá fraude.

¿Qué se puede inferir de estas respuestas? Varias cosas. Por un lado, que como el MAS va a caballo de corregidor y está en campaña hace 14 años, la gente da por sentado que seguirá en el poder. En línea con eso, se sabe que quien está en función de poder siempre tiene más opciones de quedarse en él, máxime si -como ocurre en Bolivia- las autoridades/candidatos hacen uso y abuso de todos los recursos del Estado para sus fines proselitistas.

Por otro lado, se pueden leer estos datos también como una falta de fe en lo que propone la oposición, ya sea porque no convence o porque estas propuestas no son familiares a la gente.

Finalmente, en este punto incide la sumisión del TSE al oficialismo. La gente cree que sí o sí, con ayuda del TSE si fuera necesario, Evo será presidente, y el desmantelamiento del Órgano Electoral no ayuda a cambiar esa idea.

Además de todo esto, la candidatura oficial es favorecida por otro aspecto, y es su fortaleza en las zonas rurales. Aunque Comunidad Ciudadana muestra mayor respaldo en ciudades capitales, en provincias la diferencia es abultada. Y a pesar de que la población reside mayoritariamente en las urbes, este dato podría profundizarse con lo que el ministro Carlos Romero llama “voto clandestino”.

Con todo, en este campo de las especulaciones que resultan de un sondeo, se aprecia, sin embargo, que el MAS no ha podido conquistar como antes las preferencias de voto. A pesar de todo el aparato de la propaganda y la prebenda, aún tiene que trabajar si quiere no ir a una segunda vuelta después del 20 de octubre. 

Un dato interesante en este sentido es que un 64% de la gente todavía cree que la candidatura de Morales es ilegal. Es decir, aunque vote por él considera ilegítima su postulación.

En cuanto a la oposición el desbande está consumado. Pues aunque Ortiz crece y Mesa no, la división favorece el repunte de Evo.

Es iluso pensar que habrá unión o acercamiento entre los opositores, de modo que si siguen así las preferencias, lo más probable es que el tercero en discordia, BDN, termine aupando al MAS en su carrera por la reelección; no sin beneficiarse, pues está claro que este partido apuesta a proyectar su liderazgo más allá del 2025 y demostrar que es más que Santa Cruz y Rubén Costas.

Aun Comunidad Ciudadana puede tomar impulso, pero hasta ahora no se le ha visto agilidad en este sentido y considerando la estrategia todos contra Mesa, no será fácil que revierta estas tendencias. 

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