Editorial

Hong Kong sigue la lucha por su libertad

sábado, 14 de septiembre de 2019 · 00:15

Hong Kong continúa luchando por su libertad. Hace unos días se cumplieron tres meses de protestas, que se realizan por lo general los fines de semana, en rechazo al creciente control que China continental tiene sobre la isla.

Los manifestantes han cerrado aeropuertos, interrumpido líneas de metro, armado barricadas y lanzado bombas molotov para intentar mantener el sistema democrático que, paso a paso, el Gobierno chino les está quitando.

Las manifestaciones de este año se iniciaron el 9 de junio, cuando un millón de personas rechazaron una propuesta de ley que hubiera permitido la extradición de acusados hongkoneses a China continental, donde no existe justicia independiente.

El gobierno de la isla, ante las protestas, aceptó suspender a su cuerpo legislativo, pero se negó a retirar la ley. Ello, más la brutalidad policial ejercida contra los manifestantes, masificó las protestas a niveles inéditos. En varias ocasiones hubo más de un millón de personas en las calles, un porcentaje muy alto para un país de solo 7,3 millones de habitantes.

Hace pocos días, la gobernadora de la isla, Carrie Lam, integrante del Partido Comunista chino, finalmente aceptó retirar la norma que ocasionó las protestas, pero se considera que ello llegó demasiado tarde.

Ahora los manifestantes exigen plena democracia, es decir elegir directamente a sus autoridades, no mediante un sistema indirecto, y mantener las instituciones que aseguran el Estado de Derecho, como una justicia independiente, prensa libre y partidos políticos que rivalicen entre sí.

El Gobierno chino no ha actuado con mayor brutalidad, o invadido directamente la isla, debido a que todo el mundo está mirando las protestas. Es diferente a lo que ocurre dentro del territorio de China continental, donde los abusos contra sus ciudadanos se realizan en total impunidad. Por ejemplo, la población china uigur, de religión musulmana, virtualmente vive en campos de concentración y no existe nadie que pueda cambiar esa situación debido a la eficiencia y capacidad de control de la dictadura comunista. En China, el gobierno ha logrado un “pacto” con la ciudadanía: se le da a la población buenas condiciones de vida a cambio de quitarle su libertad. En Hong Kong, donde ya tenía un alto estándar de vida, el intento de quitarle los derechos no funcionó.

Cuando Hong Kong pasó a ser parte de China en 1997, tras la devolución que realizó Gran Bretaña, se le prometió que se mantendrían sus libertades y derechos durante 50 años. El presidente chino Xi Jinping incumplió su palabra y, como lo ha hecho también en China continental, empezó a endurecer las condiciones en Hong Kong. Hasta que la gente dijo “basta”.

 

Confidencial

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