Editorial

El mensaje paralelo de Evo

sábado, 25 de enero de 2020 · 00:15

Como si nada hubiera pasado en los últimos tres meses, Evo Morales emitió desde Buenos Aires un mensaje a la nación el pasado 22 de enero, simulando ser aún el presidente de los bolivianos. Aseguró que ese era su  “informe de conclusión de mandato”, pese a que su gestión terminó abruptamente el 10 de noviembre, luego de que quedara al descubierto el fraude electoral en beneficio de su partido.

 Pero no sólo emitió un mensaje grabado de 21 minutos, sino que dio un discurso de casi tres horas en un estadio lleno de migrantes, izquierdistas argentinos y kirchneristas, que lo arroparon como a él le gusta: con música, bailes, discursos, banderas...

En ambas alocuciones puso la mirada en el retrovisor y, tal como lo hacía cuando era presidente, comparó sus casi 14 años de gobierno con el pasado neoliberal. Pintó un país en bonanza, con un alto índice de crecimiento, con grandes obras, con menos pobres y con una clase media en crecimiento y en auge.

En cambio, nada dijo de los déficit fiscal y comercial que se tornan insostenibles, de la caída estrepitosa de las reservas internacionales, del incremento irresponsable de la deuda. Tampoco mencionó la gran cantidad de casos de corrupción que enlodaron su gestión. De lo que sí habló es del fraude electoral, pero, para decir que no hubo fraude, pese a las certificaciones de la OEA y de la Unión Europea en sentido contrario.

Incluso llegó a decir que, de no haber sido por “el golpe de Estado” en su contra, este 22 de enero hubiera estado asumiendo un nuevo mandato junto a su exvicepresidente, Álvaro García Linera. Vaya cinismo el suyo, al punto de reclamar el poder luego de haber orquestado un fraude en todos los niveles del proceso electoral.

Pero, lo peor no fueron sus omisiones, sino sus mentiras. Según un recuento rápido de Página Siete pronunció al menos siete falsedades, entre las que están las siguientes: “Fuerzas Armadas y  Policía   hicieron besar sus botas  a manifestantes”; “heridos dejaron los hospitales sin curación porque los acusaron de terroristas”; “la gente está retirando su dinero de los bancos”; “se cerraron 60 radios comunitarias, se persigue y detiene a periodistas”; “el gobierno golpista está acabando con los bonos”; “prohibieron la pollera en ceremonias del Estado”. Todo indica que Morales perdió la noción de la realidad, por eso se cree aún presidente y dice una cantidad de mentiras que ya rayan en lo patológico.

Aprovechó para hacer campaña, aunque, narciso como es, sólo mencionó a su candidato presidencial dos veces y ninguna vez a su vicepresidenciable. Eso sí, dijo que el MAS volverá al gobierno el 3 de mayo. La gente tiene la palabra.

 

 

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