Editorial

Atroces índices de feminicidios

lunes, 06 de enero de 2020 · 00:14

El año 2019 se destaca, positiva o negativamente, por una serie de asuntos. Entre los más dramáticos está que, con por lo menos 117 casos, ha sido uno de los años con más feminicidios en la historia del país. En 2018 se registraron 130 casos, informó la Fiscalía, y en años anteriores las cifras se colocaban en alrededor de un centenar.

En Bolivia las mujeres mueren a manos de sus parejas, acuchilladas, quemadas, estranguladas o atacadas por piedras o armas de fuego. Es una situación espeluznante, que demuestra las grandes falencias que tenemos como sociedad. Este diario  ha dado una importancia primordial al tema y, aunque no se haya logrado reducir los índices de este mal, por lo menos se ha aumentado la conciencia al respecto.

Si en Bolivia se produce ese enorme número de muertes violentas de mujeres, nos podemos imaginar también el de abuso contra ellas: presiones económicas, violencia física cotidiana, agresiones sexuales, etc. Es espantoso.

Un reporte de la Comisión Económica para América Latina de la ONU (Cepal) indica que Bolivia es la nación donde más mujeres mueren violentamente en Sudamérica. Por cada 100 mil  mujeres, dos son asesinadas cada año, cifra que supera ampliamente a naciones caracterizadas por la violencia contra la mujer, como Brasil, donde el margen es de 1,1, casi la mitad. 

Paraguay es el segundo país de la región donde se producen más feminicidios, con una tasa de 1,6 sobre cada 100 mil. Ecuador tiene 1,3. En las Américas, el índice más elevado lo tiene El Salvador, donde se producen 10,2 asesinatos por cada 100 mil mujeres.

El Gobierno anterior abrazó una política solamente normativa respecto de este tema. Aprobó leyes, que pueden ser valiosas, pero que resultaron ineficaces. Cada año se agrava la violencia contra la mujer, con o sin leyes. La administración del MAS pensaba que podía cambiar la realidad con más y más decretos y leyes.

La solución es mucho más compleja y de largo plazo y debe basarse en la educación. En Bolivia los varones, debido a sus complejos, sus propias inseguridades y los valores que aprenden, creen que pueden definir los destinos de sus parejas. Ello debe cambiar. 

Los medios de comunicación y las escuelas deberían ser los lugares en los que se propaguen otros valores y que  hagan entender a los futuros adolescentes y adultos que las mujeres son seres autónomos, que tienen el derecho de definir las características de sus vidas con libertad.

Esas tareas, que son urgentes, tendrían que ser parte central del debate nacional, con la consiguiente ejecución de planes concretos para evitar la violencia. Lamentablemente no lo es.

47

Otras Noticias