Editorial

Golpe parlamentario en Venezuela

miércoles, 08 de enero de 2020 · 00:15

¿Alguien podía dudar de que el régimen de Nicolás Maduro estaba dispuesto a hacer un golpe parlamentario? Por supuesto que no. Maduro ha violentado todas las normativas de su país con tal de eternizarse en el poder, sin preocuparle si para ello debe violar los derechos humanos, arruinar la economía y lanzar al exilio a cuatro millones de venezolanos.

Ahora ha orquestado algo que los venezolanos venían previendo desde hace unas semanas: que una vez concluida la gestión de Juan Guaidó, el presidente en funciones, y antes de que éste fuera reelecto, el chavismo en el poder intentaría tomar la presidencia del Legislativo. Y esos temores se cumplieron.

Luis Parra, un diputado opositor a Maduro y acusado de corrupción, fue promovido por la bancada chavista, que es minoritaria, y elegido ilegalmente como presidente de la Asamblea Legislativa. Parra fue expulsado de su partido, Primero Justicia, pero él no renunció como legislador, por lo que pudo realizar esa maniobra.

Juan Guaidó, el imperioso opositor a Maduro  y que tenía la reelección asegurada tras un año en funciones porque sus posibles rivales se retiraron de la contienda, fue impedido de ingresar al hemiciclo por un contingente policial, que estaba allí precisamente para permitir que se produzca este golpe parlamentario.

Pese a que la televisión mostró a Guaidó intentando sobrepasar el cerco policial, Maduro lanzó una de sus provocaciones, algo en lo que sí es muy bueno: “Si Guaidó no entró fue porque no tenía los votos (necesarios)”. Y luego respaldó a Parra como nuevo presidente de la Asamblea.

La elección de Parra es ilegal considerando que requería 84 votos para ello, y solo obtuvo 81. Horas después, en un auditorio del diario El Nacional, Guaidó fue elegido en una sesión paralela por 100 legisladores opositores a la dictadura venezolana.

La Unión Europea, EEUU y varios países latinoamericanos, entre ellos Bolivia, reconocieron a Guaidó como genuino presidente de la Asamblea, en un número que seguramente subirá en los próximos días. 

Antes de esta última crisis, casi 60 países del mundo reconocían a Guaidó como legítimo mandatario de Venezuela, y no a Maduro, a quien se considera un usurpador de esas funciones y un dictador.

Lo sucedido en la Asamblea Legislativa no ayuda, obviamente, a resolver la profunda crisis que afecta a Venezuela después de 20 años de absurdas y erráticas políticas. 

De ser un país próspero y seguro, esa nación atraviesa una severa crisis económica y es uno de los países con mayor delincuencia del mundo, aparte de que en su territorio no se respetan las libertades democráticas.

 

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