Editorial

Peligrosos descuidos en la salud

viernes, 2 de octubre de 2020 · 00:15

En Bolivia como en el resto del mundo los servicios de salud y las familias centraron sus cuidados en la prevención y tratamiento de la Covid-19, pero descuidaron las otras enfermedades y la vacunación de los niños y niñas.

Según informes internacionales, el índice de vacunación ha caído en un 25%  en el mundo, lo que podría conducir a otra emergencia global y al resurgimiento de enfermedades infecciosas antes controladas.

En el caso de Bolivia, no existe un reporte oficial sobre la caída en la cobertura de vacunación, pero el asesor del Ministerio de Salud René Sahonero  considera que podría estar en el orden del 60%, lo que es alarmante.

Las autoridades explicaron que los padres dejaron de asistir a los centros de vacunación por temor a contagiarse de Covid-19 o que algunos hospitales se convirtieron en centros Covid.

Entre las principales vacunas que deben aplicarse con obligatoriedad están BCG (formas graves de tuberculosis), pentavalente, antipolio, contra el neumococo, antiamarílica, virus del papiloma humano (VPH) y otras. 

Ante esta situación, las autoridades deberían alistar una estrategia de cobertura de vacunación de manera urgente o, caso contrario, estaríamos ante el resurgimiento de graves enfermedades en el país.

También quedaron prácticamente sin atención los enfermos de otras patologías que no fueran Covid, ya sea porque los hospitales centraron su atención en  los casos de coronavirus, porque el personal médico se enfermó de Covid-19 o porque las personas no pudieron llegar hasta los centros de salud.

Corina Rocha, jefa de terapia intensiva neonatal del Hospital Holandés de la ciudad de El Alto,    señaló que “la salud pública fue muy desorganizada. Algunos pudieron atenderse en centros privados, pero otros no. Los pacientes con epilepsia y problemas renales son los que necesitan más seguimiento -por lo menos mensual-. No sabemos qué pasó con ellos”.  

El dato es preocupante porque, por ejemplo, pacientes que sufren de epilepsia y que no reciben medicación pueden volver a convulsionar.

Otro sector desatendido durante la pandemia fue el de los enfermos de cáncer. Rosario Calle, presidenta de la Asociación de Pacientes con Cáncer de La Paz,  dijo que “el 80% del Hospital de Clínicas se encontraba aislado. Los pacientes no tenían dónde acudir porque no había un plan de contingencia, otros se quedaban en casa para evitar contagios del virus. El programa de Lucha Contra el Cáncer estuvo de adorno y los enfermos se quedaron sufriendo en sus casas de dolor y sin dinero”.

Y, ni qué decir de las mujeres embarazadas, que tuvieron que peregrinar por atención prenatal y para acceder a un parto en algún hospital. Muchas terminaron en manos de una partera y hasta hubo bebés que nacieron en las patrullas policiales mientras recorrían los hospitales.

Será muy importante conocer cuáles son los datos de mortalidad infantil y materna durante la pandemia para aproximarnos, al menos en algo, a los efectos secundarios del coronavirus.

Una gran limitante para recibir atención médica durante la pandemia era la falta de acceso a pruebas de Covid, puesto que los hospitales pedían el test de negatividad para atender a los pacientes.

Es grave que eso haya pasado durante más de seis meses en el país, pero es también lamentable que por la emergencia ahora los hospitales públicos se encuentren prácticamente en la quiebra, por lo que será más difícil que se retome la atención con eficiencia y dignidad.

Hace falta una estrategia de salud pospandemia para revertir esta situación, pero el karma de Bolivia es su crítica situación política. Con una transición en curso, las elecciones encima y una posible segunda vuelta a la vista, es probable que la salud tenga que esperar hasta el próximo año para retomar el ritmo que tenía antes de la pandemia que no era de los mejores, pero que al menos garantizaba atención precaria a la ciudadanía.
 

 

 

 


   

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