Editorial

El MAS es más sin Evo Morales

jueves, 22 de octubre de 2020 · 00:15

Resulta que hay vida para el Movimiento Al Socialismo (MAS) al margen de Evo Morales. Mucha vida. 

No son buenas noticias para el expresidente asilado en Argentina que, a contracorriente de lo que dicen las cifras, interpreta que el voto recibido por Luis Arce es un mensaje pidiendo su regreso a Bolivia. De ser cierta su hipótesis, entonces esa votación la hubiera obtenido él en las urnas y no Arce.

En los comicios del año pasado, Morales obtuvo 47%, frente al 36% de Comunidad Ciudadana, a lo que habría que restarle algún punto por el fraude electoral certificado por la OEA y avalado por la Unión Europea.

En cambio, en esta elección, al 88% de las mesas escrutadas, Luis Arce ya cuenta con 54,5 por ciento de los votos, alejándose de Evo Morales con más de siete puntos.

Muchas lecturas se han hecho del triunfo arrollador del MAS en estas elecciones. Una de ellas es la que indica que los masistas que estaban desencantados por el prorroguismo, el autoritarismo y la corrupción del gobierno de Evo Morales, volvieron a confiar en el MAS por la renovación de los liderazgos y por la promesa de reconocer los errores y reencauzar el denominado proceso de cambio.

Al parecer, Arce está haciendo una lectura correcta de este mensaje y por eso ha señalado que Evo Morales no tendrá ninguna función en su gobierno y prácticamente ha mandado a la jubilación a sus excolegas ministros. Es muy pronto para afirmar si Arce le imprimirá su propio estilo al gobierno o si seguirá recibiendo la influencia de Morales, pero está dando señales en el sentido correcto. De todas formas, no hay que olvidar que Morales designó a Arce como candidato y que avaló la lista de legisladores, entre los que hay muchos fieles al exmandatario.

Hasta el año pasado, no se podía concebir al MAS sin su caudillo Evo, pero ahora quedó claro que el partido es mucho más fuerte que su líder y que, pandemia de por medio y gruesos errores del gobierno de Añez, recuperó el poder de la manera más inesperada.

Están claros entonces los mensajes para Evo y para Arce. Si quiere hacer el bien a su propio partido, Morales tendría que mantener un bajo perfil y alejarse del poder. Por eso, fue contraproducente que el primer día tras la victoria del MAS estuviera dando lineamientos de cómo sería el nuevo gobierno. 

Para Arce, el mensaje de sus electores es que encabece un gobierno sin resentimientos, sin odios, sin autoritarismo, sin pisoteo de la Constitución y que, por el contrario, promueva la reconciliación con todos los bolivianos. 

Falta saber si cada uno asumirá el papel delegado por las urnas.
 

 

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