Editorial

Ejemplar participación ciudadana

lunes, 26 de octubre de 2020 · 00:15

No es un dato menor que Bolivia haya celebrado sus elecciones generales en medio de una pandemia y que haya subido su participación ciudadana en comparación a algunos procesos pasados.

Si bien el voto es obligatorio en Bolivia y se controla a través de un certificado que debe ser presentado para hacer uso de las entidades bancarias y para realizar trámites durante tres meses posteriores a los comicios, también es cierto que mucha gente puede no necesitar este requisito, pero igual fue a votar.

Eso habla muy bien de la vocación democrática de los bolivianos. Es, además, un signo de querer resolver las diferencias mediante las urnas. Y, al final del día esa será la mayor ganancia para Bolivia, haber canalizado la confrontación a través de una papeleta y no a través de las movilizaciones que tanto dolor han dejado a los bolivianos en el último año.

Ya se veía el día domingo 18 de octubre la gran afluencia ciudadana a los recintos electorales. Las filas eran enormes, tal vez por el distanciamiento impuesto por la pandemia, pero también por la alta participación de la gente. Y, pese a que tuvieron que esperar por largo rato, los votantes hicieron el sacrificio hasta llegar hasta la urna.

Los datos finales muestran que el 88,42% de los inscritos acudió a votar el domingo 18. Contando desde el 2005, ese porcentaje solo fue superado en las elecciones de 2009 y de 2014. Los demás procesos electorales, incluido el de 2005, el del referéndum de 2016 y las anuladas elecciones de 2019, tuvieron un porcentaje menor de concurrencia.

Pero, no solo la participación es destacable, sino también la jornada pacífica en la que se desarrolló la votación. Prácticamente no se registraron incidentes, salvo asuntos de rutina.

La paz de la que goza ahora Bolivia, salvo movilizaciones aisladas de grupos radicales que denuncian fraude electoral sin aportar pruebas, se debe a la vocación democrática de la gente, pero también a los siguientes dos aspectos. Por un lado, la clara victoria de Luis Arce en primera vuelta y con más de 26 puntos de diferencia no admite pataleo de ningún tipo y, por otro, la hidalguía del candidato de Comunidad Ciudadana, Carlos Mesa, que, con base en los conteos rápidos del domingo, aceptó los resultados. 

Las elecciones pasaron y lo que queda ahora es que los ganadores gobiernen a la altura de esta nueva realidad política. Quisiéramos creer que el tiempo del resentimiento, la confrontación y la persecución al diferente quedó en el pasado para que en armonía Bolivia pueda concentrarse en salir de la profunda crisis económica en la que se encuentra producto de la pandemia.

 

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