Editorial

No a la anulación de la sigla del MAS

sábado, 3 de octubre de 2020 · 00:15

Los partidos contrarios al MAS suelen hacer lo que antes criticaron. Ahora tratan de eliminar la sigla de ese partido, cuando en 2014 se opusieron tajantemente a que los Demócratas perdieran su personería jurídica en el Beni, donde 228 candidatos fueron eliminados de la carrera electoral en ese departamento. El maquiavélico plan le permitió al nefasto Juan Ramón Quintana controlar políticamente a esa región.

Este diario, y esos líderes contrarios al MAS, criticaron en ese momento que la justicia electoral hubiera tomado esa medida, desproporcionada y anticonstitucional. Ahora se han dado vuelta los papeles y es el MAS el que podría perder su personería jurídica por haber hecho lo mismo que Demócratas en 2014, comentar una encuesta electoral.

Lo deseable en un sistema político es que no exista sed de venganza. No se corrige una violación a la ley  con otra. El MAS dominaba al entonces TSE y podía tomar esas medidas arbitrarias e irracionales, pero dos males no hacen un bien. Ningún partido debería perder su personería por el simple y cotidiano hecho de comentar una encuesta en los medios de comunicación.

La polémica senadora de Unidad Demócrata (UD)  Carmen Eva Gonzales  presentó el recurso legal para la anulación de esa sigla, que deberá ser resuelto la próxima semana. Los vocales del Tribunal Departamental de Justicia de La Paz  Blanca Alarcón y Remberto Pomier  asumirán el tratamiento de la acción.

Como generalmente ocurre, es fácil ingresar en el círculo vicioso de generar más abusos para anular abusos anteriores. Eso está en la historia de la humanidad. En el caso que nos ocupa, es en primer lugar inconstitucional instar en que se anule la sigla del MAS. En segundo lugar, es antidemocrático, porque ese partido tiene por lo menos un tercio de apoyo en la ciudadanía, como lo señalan varias encuestas. ¿Se puede dejar a uno de cada tres votantes sin opciones de voto en una sociedad que se dice democrática? Esos militantes, que en gran parte pertenecen a grupos campesinos o indígenas, comprensiblemente rechazarían esa decisión, sin duda generarían acciones de protesta y tendrían inclusive la tentación de acciones directamente subversivas. El Chapare, por ejemplo, podría ser cuna de movimientos guerrilleros. ¿Eso deseamos como futuro desafío para el país?

Si se aprobara, además de lo anotado líneas arriba, todo el sistema político entraría en crisis poniendo al país en  una situación límite, ya que la anulación de esa sigla podría generar un precedente para anular a otras, ya que varias fuerzas políticas están acusadas por el mismo hecho.
 

 

 

 

 


   

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