Editorial

Santa Cruz, lecturas poselectorales

martes, 17 de noviembre de 2020 · 00:15

La irresponsabilidad de los líderes políticos bolivianos es proverbial. Pueden escribirse varios tomos con ejemplos de cómo éstos, que se adjudican la representación de los pueblos y toman decisiones por ellos, persiguen por encima de todo, sus propios intereses y proyectos. Es un contrasentido de la política como servicio público; pero así es y así nos va.

El resultado de este tipo de liderazgos queda claro en nuestra historia pasada y reciente; con una democracia frágil, una justicia inexistente, un bienestar común precario y sociedades altamente divididas y polarizadas. Y justamente en la división está la cosecha de estos líderes: solamente en relación al enemigo que persiguen o que los persigue, se proyectan al futuro.

El caso de Santa Cruz ilustra el ejemplo. Una región y una urbe que genuina y merecidamente reclama una incidencia política, osciló en los pasados meses entre la esperanza y el triunfo, de la derrota a la desorientación. Y lo hizo al girar en torno a un liderazgo que no supo plantearse desde la base como proyecto nacional, que nunca atisbó el país al que supuestamente se proyectaba y que, sin embargo, si se enraizó en sectores importantes de la sociedad cruceña, pero con una visión equivocada y predestinada al fracaso. 

Con ese liderazgo, Santa Cruz creyó tener la oportunidad de darle vuelta a la historia, como se pensó que se había hecho con la lucha contra el fraude electoral que derivó en la renuncia de Evo Morales. Pero, lastimosamente tanto el gobierno que lo siguió como el proyecto político que se construyó después de la lucha de los 21 días, no sólo reprodujo el discurso sectario del MAS, sino que eludió la responsabilidad de mirar y conocer lo que es Bolivia y también de conocer lo que es Santa Cruz.

Por ello, luego del fracaso electoral de este 18 de octubre, Santa Cruz y sus representaciones políticas parecieron perder el rumbo: se mostraron negacionistas primero, y erráticos después, con una serie de reacciones que sólo alimentaron la confusión, los excesos, pero sobre todo la división en su propia sociedad.

Así, se pasó de la denuncia de un supuesto fraude que nunca se pudo probar, a un reclamo por los 2/3 en el Parlamento; de los pedidos de golpe militar a un cabildo numeroso pero sin la agenda que otrora le dio fuerza y vigor. En fin, una serie de medidas que pretendían disimular el fracaso de una propuesta política que no por ser dueña de un apoyo importante le aportó algo al propósito de la región de construir un liderazgo político relevante para el país.

Pero, afortunadamente, así como Santa Cruz sintió el golpe de unos resultados que no esperaba, estos mismos hechos le enseñaron a conocerse mejor, a darse cuenta que no hay una sola Santa Cruz y que tanto como la importancia de defender y preservar su identidad como región, está la necesidad de entender su diversidad y su condición que, a estas alturas, es multicultural y plurinacional, como lo es el país entero. Es más, si alguna región reúne verdaderamente el concepto de la plurinacionalidad boliviana esa es Santa Cruz, donde a los colectivos originarios se han agregado -en décadas de constantes migraciones- una diversidad de otros conjuntos poblacionales que ahora son parte inseparable de su presente y lo serán de su futuro.

Algunos cálculos proyectan que en los próximos 10 años, el 60% de la población boliviana podría estar viviendo en Santa Cruz. Es posible; su ritmo de crecimiento es imparable así como es imprescindible su aporte a la economía y a la subsistencia del país en varios aspectos.

Nadie, ni siquiera el MAS, podrá gobernar sin Santa Cruz, y no será con otro caso Terrorismo que se soslayen sus demandas y su necesidad de gravitación. Hacen mal quienes pretenden encasillar y proscribir la posición de Santa Cruz (sacar la bandera del patujú ha sido por ello un innecesario error). Esperemos que pasados estos momentos de euforia, la sensatez, la amplitud y la visión de unidad política imperen y destierren los ánimos divisorios y sectarios. Santa Cruz también deberá repensarse en estos términos.

 

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos https://www.paginasiete.bo/contacto/

48
2

Otras Noticias