Editorial

La pantomima de una votación en Venezuela

sábado, 12 de diciembre de 2020 · 00:15

La dictadura venezolana logró un paso más hacia su consolidación tras las recientes elecciones legislativas celebradas en ese país. Las principales figuras de la oposición decidieron no participar debido a las condiciones en las que fueron organizados estos comicios, sin garantías políticas y en medio de una persecución generalizada de parte de las autoridades.

Al final sólo votó el 31% de los venezolanos, más de 40 puntos menos que en las elecciones legislativas de 2005, en las que ganó la oposición. Y de ese 31%, los candidatos del régimen de Nicolás Maduro obtuvieron el 67% de los votos. Es decir que su apoyo real es menos del 21% de la población.

Tras los comicios, el Gobierno controla todos los poderes, incluidos el electoral y el judicial. Ya nada se le escapa. La Asamblea Nacional era el único espacio donde las fuerzas opositoras tenían alguna relevancia desde 2015 y, con este resultado, a pesar del contundente ausentismo, se ha consolidado el poder del oficialismo.

Pero, es este el epílogo de un largo trayecto. Primero Hugo Chávez y después Nicolás Maduro han destruido a un país que solía ser progresista e industrioso. La economía está quebrada, con paradojas como que Venezuela es el país con mayores reservas de petróleo del mundo, pero en el que existe escasez crónica de gasolina para el mercado interno. La pobreza ha aumentado dramáticamente y la persecución policial y de otros entes estatales de inteligencia es abrumadora. La cantidad de muertes extrajudiciales en el país es absolutamente alarmante y sobrepasan por mucho, por ejemplo, las sucedidas durante la dictadura de Augusto Pinochet en Chile.

El sistemático acoso a los líderes opositores y el entramado judicial para hacer trampa en las elecciones ha dejado el camino libre para que Maduro aumente progresivamente su poder. Los errores de los sectores contrarios al Gobierno también han pesado, pues -aunque echarles la culpa es injusto, ya que viven a salto de mata, muchos de ellos han salido al exterior y decenas más están en las cárceles desde hace meses o años- han equivocado una y otra vez la estrategia de unirse frente al chavismo y/o desarrollar estrategias políticas alternativas que le hagan frente. El ejemplo de la reciente elección es ilustrativo: la dispersa y frágil oposición -tantas veces derrotada y enfrentada entre sí- decidió alentar el ausentismo para restar legitimidad a las elecciones y en varios sitios no participó. Con ello sólo consiguieron fortalecer al régimen, al que poco le importa la legitimidad de su triunfo si con él consolida su hegemonía.

Con todo, el resultado de los recientes comicios no ha sido reconocido por la Unión Europea, Estados Unidos y decenas de países en las Américas. La Organización de Estados Americano (OEA) desconoció el resultado de las elecciones parlamentarias, pues, sostuvo, consolidan la dictadura de Nicolás Maduro. Los únicos dos países que votaron en contra de la resolución que condenó estas elecciones fueron Bolivia y México; incluso Argentina se abstuvo y países como Nicaragua y otros del Caribe prefirieron no estar presentes en la votación.

Ello demuestra lo aislada que está la dictadura venezolana. Pesan sobre su gobierno sanciones internacionales que le impiden recibir capitales internacionales y le perjudican grandemente en la exportación de petróleo. Además, la inseguridad ciudadana y los constantes apagones han afectado también otros sectores, como el turismo, agravado severamente por la pandemia del coronavirus. Sin embargo, en términos de control del Estado y sometimiento de la sociedad civil -al grado de la anomia expresada en este absoluto interés de participar en  las decisiones- es absoluto.

No parece haber salida a la crisis en Venezuela. El camino al que transita es el mismo de Cuba, aunque con una sociedad aún más erosionada y en peores condiciones de vida. Algunos aún apuestan a una salida basada en la negociación (un plan de amnistía para Maduro y su corte). Sin embargo, son cada vez más remotas estas posibilidades. 
 

 

 

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