Editorial

Mejor diésel, pero al doble de precio

martes, 11 de febrero de 2020 · 00:15

Los combustibles fósiles son contaminantes por naturaleza. Al combustionar aumentan en la atmósfera la proporción de gases de efecto invernadero, como el metano y el dióxido de carbono, y liberan tóxicos, como arsénico y mercurio.

El diésel es uno de esos combustibles, uno de los más extendidos en el mundo y muy usado también en Bolivia. Por ser un carburante más pesado, es también más contaminante que la gasolina o el gas. Está considerado como el más contaminante entre los combustibles fósiles, que a su vez son los factores de mayor contaminación y que más afectan al calentamiento global.

Para cumplir con normas internacionales que Bolivia se ha comprometido a cumplir, YPFB ha resuelto importar un diésel de mejor calidad. Según información primicial de Página Siete, el nuevo diésel que se busca adquirir tiene 50 partículas por millón (ppm) de azufre, mientras que el actual tiene 100 veces más, es decir 5.000 ppm, dijeron las autoridades de la empresa estatal. En Bolivia, ese carburante usa sobre todo en maquinaria agrícola, en camiones, buses y plantas de electricidad.

El problema del nuevo diésel que el gobierno pretende importar es que es más del doble de caro que el estándar. Página Siete informó que el precio “regular” es de 15,30 dólares el metro cúbico (m3)  y que ahora se busca comprar el nuevo a 34 dólares el m3, 110% más.

La licitación establece la reducción del volumen de compra, situándola en 237.427 m3, no obstante la baja, el incremento en el costo supondrá al menos 4,4 millones de dólares adicionales que YPFB deberá pagar por el producto.

Este asunto requiere de una discusión profunda y no es correcto que el gobierno asuma la decisión sin debatirla con otros partidos y fuerzas políticas, con expertos y con representantes de la sociedad civil. Por un lado, parece razonable reducir la contaminación ambiental que un diésel menos refinado genera -lo cual habría también que calcular y someter a una variable de costo beneficio-, pero por otro existen razones económicas que llaman a la prudencia. 

El déficit fiscal boliviano bordea el 8% y en los próximos años se espera que se reduzcan los ingresos fiscales, sobre todo por una baja en la venta de gas a Brasil y Argentina. En ese sentido, aumentarle millones de dólares al déficit fiscal no parece una medida razonable.

Lo que nos hace reflexionar sobre el verdadero tema de fondo: en Bolivia deberíamos impulsar el consumo de gas natural para la producción de electricidad, en lugar de diésel, pero sobre todo de fuentes alternativas de energía, como lo están haciendo con mucha eficiencia algunos países de la región.

 

 

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