Editorial

Entel, la caja chica de todos

domingo, 16 de febrero de 2020 · 00:14

En apenas unos meses, la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (Entel) pasó de ser la caja chica del MAS a la caja chica de sus nuevos ejecutivos, que llegaron al poder avalados por el bloque cívico de Santa Cruz, es decir, por el candidato Luis Fernando Camacho.

Según denuncias del actual gobierno, la anterior administración provocó una pérdida de 1.700 millones de bolivianos en Entel y convirtió a la empresa en una fuente de recursos para financiar actividades partidarias. Incluso, se llegó a denunciar que el exgerente  Óscar Coca  tenía en Lima un departamento y un vehículo de lujo a su disposición, todo pagado por Entel.

No sólo eso, sino que se estableció que la tan mentada nacionalización no fue tal porque, de forma muy astuta, el anterior gobierno dejó unas pocas acciones en manos privadas para que toda la empresa  esté exenta de fiscalizaciones estatales.

De aquellas denuncias pasaron menos de tres meses y la nueva administración se vio envuelta en un escándalo igual o peor que el que protagonizaron los masistas.

El ahora exgerente Elio Montes, que había incurrido en gastos dispendiosos para el pago de vuelos privados y auspicios deportivos y culturales, fue alejado del cargo no sin antes firmar la dotación de finiquitos para sus colaboradores.

El finiquito es un beneficio que se paga a los empleados que son despedidos luego de haber trabajado al menos tres meses en una empresa. El caso es que  ninguno de los colaboradores de Montes llegó a los tres meses, ni el propio Montes. Hay un caso de una exejecutiva que estuvo  11 días y que recibió más de 80.000 bolivianos.

Los finiquitos fueron pagados  a 13 exfuncionarios de la empresa en montos hasta de 96.000 bolivianos, haciendo un total de 868 mil bolivianos.

Se trata de un  acto de corrupción que debe ser sancionado. El punto es que el principal responsable del hecho viajó a Miami un día antes de que fuera formalmente acusado.

Por otro lado, también se conoce que Montes y sus colaboradores pagaban vuelos privados para ir y venir de Santa Cruz a La Paz y que en la sede de Gobierno se alojaban en  un hotel de cinco estrellas, a cuenta del Estado.  Entel tiene su sede en La Paz, por lo que se esperaría que sus funcionarios también vivan en La Paz o que se paguen el hotel de cinco estrellas de sus bolsillos.

Montes, al justificar los pagos, dijo  que sus excolaboradores dejaron trabajos en los que ganaban tres o cuatro veces más que en Entel, por lo que los calificó por eso de “auténticos patriotas”. Más que “auténticos patriotas”, lo que el país necesita es funcionarios públicos eficientes, solventes y honestos. ¿Será mucho pedir acaso?

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