Editorial

Favorable segunda planta de combustibles

sábado, 22 de febrero de 2020 · 00:15

En 2003, durante las protestas de octubre de ese año, el bloqueo de la planta de almacenamiento de combustibles de Senkata generó una etapa de alta tensión. Al intentar las autoridades desbloquear el establecimiento  y conducir el combustible hasta La Paz  se produjeron graves enfrentamientos con policías y militares, con el saldo de una treintena de muertos y decenas de heridos, contrarios al gobierno del expresidente Gonzalo Sánchez de Lozada.

En noviembre pasado se produjo una situación similar: un grupo de manifestantes volvió a cerrar el ingreso de Senkata  y en la refriega posterior fallecieron 10 personas, todos opositores a la administración de la presidenta Jeanine Añez.

En ambas circunstancias, aunque hubo protestas en otras zonas, los momentos de mayor tensión se produjeron precisamente por el cierre de las vías de ingreso a esa planta. La represión militar y policial causó mucho dolor.

Pero esas protestas, en los dos casos, también generaron zozobra en el resto de la población. Especialmente el año pasado, La Paz y El Alto estuvieron prácticamente paralizadas por la falta de combustible, que impidió la circulación del transporte público, además de padecer una cuasi total ausencia de gas licuado, crucial para que las familias puedan cocinar.

También la protesta, irracional, de los manifestantes puso en peligro a decenas de miles de personas, una vez que atacaron la planta con explosivos.

Dos millones de personas, de las dos ciudades y sus áreas circundantes, dependen por ello de lo que un grupo de manifestantes decida o no hacer. Eso no debería ocurrir. No se puede permitir que dos ciudades y otros municipios aledaños sean tan vulnerables a la acción de diversos, y a veces pequeños, grupos de presión.

Por eso es positiva la decisión del gobierno y de la Alcaldía de La Paz de contar con una segunda planta de almacenamiento de combustible, que estará ubicada en la zona Sur de la sede de Gobierno. El proyecto prevé poder almacenar 20 millones de litros de diésel, 16 millones de litros de gasolina y 25.000 garrafas de GLP.

El ministro de Hidrocarburos, Víctor Hugo Zamora, señaló que la preinversión y el diseño final de la planta se financiarán mediante una donación de la Corporación Andina de Fomento, con lo cual este proyecto no resultaría oneroso para las arcas estatales.

Esta planta no reemplazaría a la de Senkata, sino que se sumaría a ella y reduciría la vulnerabilidad de las dos urbes en un asunto tan crucial como el acceso al combustible. Por eso, su implementación es tan importante tanto para La Paz como para El Alto.

 

 

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