Editorial

Inhabilitaron a Evo, como la ley manda

domingo, 23 de febrero de 2020 · 00:15

Finalmente, el Tribunal Supremo Electoral inhabilitó la candidatura del expresidente Evo Morales, quien postulaba a la primera senaduría por Cochabamba, según él mismo dijo, para blindarse ante los ataques de EEUU, lo que en lenguaje desideologizado significa que buscaba evadir a la justicia.

Según la Constitución Política del Estado, quien aspire a ser autoridad electa debe haber vivido al menos los dos últimos años en la circunscripción para la que postula. Evo Morales, como es sabido, radica fuera de Bolivia desde el 10 de noviembre del año pasado, cuando salió al exilio.

También fueron inhabilitados la candidata a vicepresidenta por el Frente para la Victoria, Jasmine Barrientos; el candidato a senador del MAS por Potosí, Diego Pary; y el candidato a senador de Creemos por Tarija, Mario Cossío,

Pary vivió los últimos años fuera del país desde que fue nombrado embajador de Bolivia ante la OEA y, según dijo el TSE, no se empadronó en Potosí; Cossío estuvo asilado en Paraguay durante el gobierno de Morales y Barrientos radica en Estados Unidos.

Lo primero que hay que valorar de esta decisión es que el país haya vuelto a tener un Tribunal Electoral independiente, que se apegue únicamente a la ley y que dé certidumbre al electorado. Una muestra de ello es que fueron inhabilitados candidatos de diversos frentes políticos y no únicamente los del MAS.

La reacción de Morales es que en Bolivia se ha producido un golpe de Estado que ha atribuido, cuándo no, a Estados Unidos. Vaya cinismo de quien ha hecho trampa para postular a un tercer mando, que ha desconocido el resultado de un referendo para presentarse a un cuarto mandato y que ha cometido fraude electoral cuando ha visto que no podría preservar el poder por voluntad popular. ¿Puede haber un golpe más fuerte que ése a la democracia?

A eso hay que agregarle que, una vez que se ha visto perdido, ha apostado a la salida por el desastre generando violencia con su intento de cercar las ciudades e impedir que la comida llegue a sus habitantes. Ése sí es otro golpe a la democracia y un factor de desestabilización de un Gobierno de transición que apenas estaba naciendo.

Pese a sus antecedentes, Morales acusa al Tribunal Supremo Electoral de estar sometido a “la dictadura” y a los intereses de Estados Unidos, como si el país hubiera olvidado que fue él quien sometió al Órgano Electoral hasta límites delictivos.

Pese a que la decisión del TSE de inhabilitarlo es inapelable, él dijo que llevará su causa ante la ONU y ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, lo cual debería ser motivo de preocupación puesto que es allí donde Evo Morales tiene amigos que podrían beneficiarlo con una resolución favorable. En el contexto internacional, tienen peso los agentes de la izquierda progresista de América Latina que creen en la retórica del golpe de Estado armada por el MAS.

En todo caso, si se consolidara la inhabilitación, ésta será la primera vez, desde 1989, que se hagan elecciones sin el candidato Evo Morales. Según el Diccionario biográfico de parlamentarios 1979-2019, escrito por Salvador Romero,  Morales fue candidato por primera vez en 1989 y en 1997 fue electo como diputado hasta llegar a la Presidencia en 2006. Esta trayectoria lo convierte en un político tradicional, que ya lleva 31 años en el ruedo electoral.

Morales se ha negado sistemáticamente a dar paso a nuevos liderazgos dentro de su partido e incluso dentro de las federaciones de cocaleros del Chapare, por lo que su inhabilitación como candidato es también una buena noticia para el MAS, que podrá promover el surgimiento de nuevas figuras y no estará predestinado a morir cuando su principal líder se jubile.

Una vez aclaradas las candidaturas, el país se vuelca de lleno a la campaña electoral para conformar un gobierno legítimo y democrático, que tanta falta le ha hecho al país desde que Morales empezó a sobrepasar la Constitución para prorrogarse.

185
1

Otras Noticias