Editorial

Injusto proceso contra Julian Assange

sábado, 29 de febrero de 2020 · 00:15

Ha empezado en Gran Bretaña el juicio contra Julian Assange, creador del portal WikiLeaks. El proceso busca que sea autorizada su extradición a EEUU, donde es acusado de cometer varios delitos, sobre todo por la difusión de información privilegiada, la que luego fue publicada en el portal WikiLeaks.

Las acciones de Assange pueden ser criticadas de muchas maneras. En algo que demuestra que mientras estuvo refugiado en la Embajada de Ecuador en Londres perdió parte de sus facultades mentales, este periodista e informático australiano divulgó emails de dirigentes del Partido Demócrata, de EEUU, algo que favoreció al entonces candidato republicano Donald Trump. Posteriormente, en una acción incomprensible, ayudó a divulgar unos documentos que involucraban al presidente ecuatoriano Lenín Moreno, precisamente el que le daba el asilo. Moreno, presionado por varios gobiernos y por sectores políticos ecuatorianos, finalmente decidió entregar a Assange el 11 de abril de 2019 ante el pedido de la Fiscalía de EEUU de que fuera extraditado a ese país.

La defensa del fundador de WikiLeaks asegura que el proceso de extradición es de tipo político y que, por lo tanto, debe ser favorecido con un asilo, por ejemplo, a Francia, donde Assange vivió durante tres años junto a su exmujer y su hijo. La Constitución francesa permite a los presidentes otorgar asilo a quienes se considere sufren algún tipo de persecución.

En caso de ser extraditado a EEUU, Assange podría sufrir incluso cadena perpetua, por lo que, asegura su defensa, ello afectaría los derechos más básicos de su defendido. Ésta ha denunciado que Assange fue esposado 11 veces y retenido en cinco celdas diferentes el día previo al inicio del proceso, además de desnudado dos veces, en una muestra de trato inhumano contrario a las normas más básicas.

También se denunció que le fueron arrebatados algunos de sus documentos que, por otra parte, al parecer Assange no puede entender a cabalidad, debido a los problemas psicológicos que enfrenta. La prensa británica recordó que Assange jugaba con sus heces en la última etapa de su estadía en la Embajada de Ecuador.

La principal acusación contra Assange es que difundió información clasificada de un gobierno, en este caso el de EEUU. Otros medios de ese país, por ejemplo el Washington Post o el New York Times, han hecho lo mismo, y no por ello sus directores han sido detenidos. Nadie puede ver sus derechos reducidos ni su vida amenazada por divulgar información. Es un caso controvertido pero también cruel, que nos deja duras lecciones como sociedad: Assange debería ser liberado y protegido.

 

 

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