Editorial

Gran Bretaña deja la Unión Europea

jueves, 06 de febrero de 2020 · 00:15

El pasado 31 de enero Gran Bretaña finalmente salió de la Unión Europea. Tras tres años y medio de debate después de la realización del referendo que aprobó el denominado Brexit, oficialmente el Reino Unido ya no es parte de la entidad europea a la que se había sumado hace 47 años. Desde ahora ha perdido a sus eurodiputados, su sitio en los diferentes consejos de la UE y la posibilidad de tener un comisario.

Por el momento no ha pasado nada más,   ya que hasta el 31 de diciembre próximo Gran Bretaña seguirá bajo los acuerdos previos que autorizan la circulación de personas, capitales, servicios y productos, que son los cimientos del acuerdo europeo.

Boris Johnson, el primer ministro británico que impulsó la decisión de retirar a su país de la UE, espera que hasta el fin de año se firmen acuerdos alternativos que sustituyan a los anteriores. 

El desafío parece difícil de lograr, ya que Gran Bretaña demoró siete años en negociar acuerdos de libre comercio con Canadá y Japón. Un plazo de 11 meses parece muy corto para ello, para no hablar del otro tema pendiente: el derecho de los británicos de trabajar y vivir en el resto de Europa y de los europeos en Gran Bretaña.

Las fuerzas nacionalistas y antiinmigrantes británicas lograron su objetivo de salir de la UE a base de una serie de ideas no comprobadas: que la “burocracia de Bruselas”, en referencia a la sede de la UE, reduce la eficiencia y el crecimiento de su economía; que los migrantes, sobre todo polacos, son una carga para la economía británica;  y que, sin las “ataduras” con Europa, el Reino Unido podrá hacer acuerdos con todo el mundo y dar  un impulso definitivo a los sectores de tecnología, industria automotriz, etc.

Todo ello parece improbable y, los británicos que rechazaron el plan de salir de la UE señalan que más bien ser parte del mercado más grande del mundo es mucho más ventajoso que salir de él. 

También niegan que los problemas ingleses, como el ineficiente sistema de salud, los altos costos de los alquileres, la inequidad social y otros, se deban a haber sido integrantes de la UE.

La campaña nacionalista, y en muchos casos xenófoba y racista, desarrollada por quienes impulsaban la salida de la UE, ha terminado por lograr que se retire un dilecto miembro de esa entidad. 

Esas pulsiones nacionalistas son antidemocráticas y basan sus criterios en la idea conservadora de que el pasado era supuestamente mejor. Y han llevado al poder a políticos demagogos como Donald Trump, Jair Bolsonaro y otros líderes. Son malas noticias para la economía y para la democracia no sólo de Gran Bretaña.
 

 

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