Editorial

Lluvias y tragedias: la historia sin fin

domingo, 1 de marzo de 2020 · 00:14

Terraceos, loteamientos, cerros que desaparecen, lluvia, basura y tragedias que se gestan a la luz del día. Esta crónica del desastre anunciado es rutinaria en la ciudad de La Paz. Es parte de su historia y a pesar del drama que entraña, parece haberse naturalizado de tal manera que se llora y se lamenta sólo circunstancialmente, como en un entierro, porque nada cambia las prácticas de vecinos ni de constructores ni de autoridades municipales. ¡Increíble!

No ha pasado un año de una de las peores catástrofes  en La Paz, cuando cerca de 70 viviendas se deslizaron en Bajo Llojeta. Impresionantes imágenes fueron difundidas en las redes sociales. Algunos videos mostraban derrumbamientos de casas; en otros se ve cómo el deslizamiento de tierra, repleto de basura y barro, llegaba a la importante avenida de Kantutani, una de las vías que conecta el centro con la zona Sur de La Paz y cuya rehabilitación duró varias semanas. Centenares de personas perdieron todo y quedaron sin techo aún hasta ahora. 

Entonces, en medio aún del estupor, el alcalde Luis Revilla advirtió  que las viviendas estaban construidas de forma precaria e ilegal sobre un antiguo vertedero de Sopocachi, donde se lanzaba la basura de la ciudad hace entre 30 y 40 años, por lo que los dueños de las casas no podían ser propietarios del terreno. 

¿De qué sirvió este triste precedente o los de años anteriores? De nada. Este año, como si tal cosa la temporada de lluvias -que es además tradicionalmente intensa y larga en La Paz- volvió a traer zozobra a los habitantes de esta ciudad. Tres zonas de alto riesgo: Ovejuyo, Niño Kollo y Villa Armonía fueron declaradas en emergencia por los deslizamientos y derrumbes. Cerca de 30 familias han perdido sus casas y muchas otras han sido evacuadas ante el riesgo de nuevos derrumbes.

Las cuadrillas municipales trabajan arduamente, pero las lluvias continúan, ya finalizado febrero, amenazando a muchos barrios y laderas.

Lo lamentable es que solamente sobre la leche derramada se hacen reflexiones, se buscan responsables y soluciones. 

Las reflexiones, que no por ser reiterativas son respetadas por los ciudadanos y las autoridades, coinciden en que se deben cambiar los usos y costumbres de esta ciudad, que hacen que la gente invada los cerros y los desmoronen para edificar allí urbanizaciones que carecen de condiciones de seguridad.  Esta es una conclusión que no se discute, pero que nadie respeta. 

En cuanto a los responsables, generalmente se apunta y con razón a las autoridades municipales (de diversos municipios, además, porque estos conflictos tienen buena parte de su génesis en los problemas de límites entre los municipios que rodean a La Paz) que no ejercen una labor preventiva ni de fiscalización de loteamientos, construcciones y otros. Por lo demás, las autoridades de municipios como Mecapaca y Palca, hacia donde se extiende la mancha urbana de La Paz, hacen de las suyas con autorizaciones irregulares, recibiendo coimas para dejar pasar sin responsabilidad alguna. Es inaceptable pero aún así nadie hace nada para impedirlo.

Finalmente, el ámbito de las soluciones ha merecido también grandes debates que no derivan en medidas que se implementen o respeten. Este año, en el ministro de la Presidencia, Yerko Núñez, sostuvo que el problema limítrofe entre los municipios de La Paz y Palca debe ser despolitizado para encontrar soluciones salomónicas y evitar tragedias como la ocurrida en la zona de Ovejuyo... pero ese tipo de afirmaciones se han hecho cientos de veces y nada cambia.

Con todo, cada año, los paceños encendemos alarmas, apretamos el ceño y vivimos con el Jesús en la boca por tres o cuatro meses. No queremos, no podemos resignarnos a que nuestro barrio sea una amenaza, que nuestros únicos bienes corran peligro. La Paz es una ciudad difícil, donde muchas veces la única forma de tener un techo es vivir en peligro, pero así como los ciudadanos deben ser responsables de las decisiones que toman, debería haber autoridades a la altura de los problemas que la ciudad presenta.

21

Otras Noticias