Editorial

Contaminación de aguas de ríos

miércoles, 11 de marzo de 2020 · 00:15

Generalmente, los espacios más afectados por la contaminación son los ríos. También se contaminan y dañan espacios abiertos o selvas, pero los ríos son los principales perjudicados por la presencia de desechos. En Bolivia, según concluyó una reciente investigación de Página Siete, la basura plástica, los desechos hospitalarios e industriales, el mercurio y otros minerales y los residuos de droga están entre los principales factores que contaminan las aguas. A ellos se debe añadir la deforestación y la falta de manejo de cuencas. Esas aguas contaminadas afectan la vida de las personas y de los animales, además de perjudicar actividades productivas.

En Bolivia, casi no existe un sistema general de botaderos y de rellenos sanitarios. Menos del 5% de todos los municipios cuentan con uno, por lo que en general los habitantes de decenas de localidades lo único que hacen es lanzar los desechos a ríos o lugares a cielo abierto. Esos lixiviados contaminan la tierra y los cursos de agua subterráneos. 

En el caso del río Queca de Achacachi, éste es, simplemente, el lugar donde llegan todos los desechos. El espectáculo es espantoso: miles de bolsas, botellas y toda clase de inmundicias llegan a las aguas, que ahora tienen un olor fétido.

En el Desaguadero la situación es similar. Los comerciantes simplemente tiran todo lo que les sobra, después de las jornadas de trabajo, al río, impunemente. En la bahía Cohana, del lago Titicaca, las aguas son verdes, producto de desechos industriales y mineros, además de lo que botan las familias de El Alto, Viacha, Laja y Pucarani y que llega hasta allí.

En el trópico cochabambino y en las cuencas del norte del país lo que los afecta son los residuos de la droga y los químicos necesarios para producirla, además del mercurio, el mineral que se usa para la minería, y que llega desde la cordillera hasta las zonas bajas del país. Las cuencas tampoco son tratadas y, por ejemplo, el incendio de la Chiquitania del año pasado afectó a 10 de las 16 de esa región. Y también están las actividades minera y gasífera, que igualmente dañan el medioambiente, y el uso de plaguicidas en la agricultura.

El problema es tan extendido, que es difícil saber por dónde empezar. Quizás las autoridades podrían detectar las 20 o 30 localidades intermedias que no tienen sistemas de manejo de residuos para, de manera progresiva en esos lugares, empezar a plantear  soluciones. Paralelamente habrá que trabajar en las cuencas principales para intentar reducir la presencia de residuos orgánicos, industriales y plaguicidas. Nada de esto se logrará sin la participación de la ciudadanía.
 

 

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