Editorial

Tres decenas de megaobras inútiles

sábado, 14 de marzo de 2020 · 01:15

Ya se ha hablado de este tema en numerosas ocasiones. El Gobierno anterior desarrolló una gestión marcada por el despilfarro y la ineficiencia. La megalomanía que caracterizaba al exmandatario Evo Morales lo hizo perder la noción (en realidad, nunca la tuvo) de gerencia pública que hubiera podido generar empleo y desarrollo sostenible.

Un reciente análisis de Página Siete detectó 32 megaobras inútiles o virtualmente fracasadas del Gobierno anterior, para las que se gastaron unos 18.600 millones de bolivianos, es decir más de 2.600 millones de dólares. Ahora que el país se enfrenta a la pandemia del coronavirus es cuando más nos cuestionamos por qué, en vez de despilfarrar el dinero en obras inservibles, no se invirtió en un sistema de salud fuerte y eficiente.

El más grande de esos proyectos inviables es la planta de urea de Bulo Bulo, construida a un costo monumental de 1.000 millones de dólares. La planta, han señalado las nuevas autoridades, sólo ha funcionado al 8% de su capacidad. Morales, el exvicepresidente Álvaro García Linera, su exministro Luis Arce y otras exautoridades, que estaban imposibilitados en reducir las ambiciones de su exjefe, deberán en el futuro responder ante este hecho inmoral: tirar a la basura 1.000 millones de dólares en una obra innecesaria. Deben hacerse investigaciones y plantearse la posibilidad de un juicio de responsabilidades.

Para entender la verdadera magnitud de este malgasto habría que compararlo con el PIB boliviano, que es de unos 38.000 millones de dólares. Considerando el tamaño de la economía de México, es como si ese país hubiera derrochado 37.000 millones de dólares en algo superfluo. Es insólito.

A la planta de Bulo Bulo hay que agregarle la fábrica de azúcar de San Buenaventura, que costó 260 millones de dólares y que trabaja al 10% de su capacidad, y cuatro aeropuertos que prácticamente no tienen uso, como los de Chimoré, Apolo, Ixiamas y Monteagudo, construidos a un costo total de 55 millones de dólares.

En cuanto a edificios innecesarios está, en primer lugar, el de la sede del Parlamento de Unasur, ubicada en San Benito, en Cochabamba, con una inversión de 72 millones de dólares. ¡El costo equivale a  2.500 viviendas populares! Ante ese despilfarro, incluso el museo de Evo, construido en Orinoca a un costo de siete millones de dólares, aparece menos insultante.

Y así existen decenas de obras más, entre otras las fábricas improductivas Cartonbol, Papelbol y otras “bol”, ridículamente concebidas, sólo por la peregrina idea de García Linera de “aumentar lo más posible” la participación del Estado en el PIB. Entre tanto, tenemos que mendigar por salud.
 

 

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