Editorial

Diferimientos de pagos de los bancos

lunes, 30 de marzo de 2020 · 00:14

Ya se ha dicho abundantemente que uno de los efectos de las medidas para contener la emergencia sanitaria que vive el país es el daño que le generará a la economía. Esas medidas son imprescindibles para evitar el descontrol de la enfermedad, pero ello no quita sus efectos nocivos.

Con millones de personas quedándose en sus casas, numerosos sectores de la economía sufrirán severas consecuencias, generándose la posibilidad de que la economía entre en recesión. Un elemento adicional a ello es el bajo precio del petróleo, que ha caído hasta los 25 dólares el barril y que está, como se sabe, indexado al precio del gas que exportamos a Brasil y Argentina.

El gobierno ha tomado varias medidas importantes para contrarrestar los efectos, como anunciar que se darán bonos a las familias por cada hijo que estudie en la primaria fiscal o canastas de alimentos a los más desfavorecidos.

Pero otro de los asuntos es clave: el tema del pago de cuotas de créditos a la banca. El Decreto Supremo 4196 aprobado el 17 de marzo pasado establece que los deudores no harían pagos al capital durante dos meses (sí a los intereses). Pero esa medida ha sido rebasada por la acción de las propias entidades financieras, que están ofreciendo a sus clientes mejores condiciones de las establecidas en la norma gubernamental.

Así, gracias a indicaciones de ASFI y ASOBAN, los principales bancos del sistema financiero han señalado que diferirán el cobro de las cuotas de los deudores (de capital e interés) hasta el mes de junio, es decir en tres meses.

Sin duda esta es una acción inteligente de los bancos. Sus ejecutivos han identificado con claridad que es más útil tener flexibilidad ahora, que mañana vérselas con miles de clientes con dificultades de pagar sus créditos. No le sirve de nada a las entidades financieras estar obligados a ejecutar esas deudas y quedarse con bienes que luego no sabrán cómo disponer. El mejor escenario para un banco es que sus clientes desarrollen actividades que sean rentables y que por ello puedan honrar sus compromisos sin dificultades.

El efecto multiplicador de la crisis económica que se avecina tendrá consecuencias insospechadas. La cadena productiva quedará muy maltrecha y los agentes económicos tardarán en recuperar su normalidad. Si un restaurant cierra, deja de adquirir productos a sus proveedores y éstos dejan de percibir ingresos, lo que les impide, a su vez, consumir en el mercado. Al final, todos los eslabones de esa cadena sufren las secuelas de la crisis.

Por eso los bancos están actuando bien, pero incluso habría que pedirles más flexibilidad en el futuro si es que los tres meses de diferimiento se demostraran insuficientes.  La banca, de todas maneras, es uno de los sectores más fuertes de la economía y este será un momento también para mostrar, además, su solidaridad; por ejemplo prever apoyos a industrias que están en crisis y tendrán problemas muy graves, o a productores y empresas que necesitarán apoyo para no colapsar. Es momento de la creatividad, incluso de la renuncia al interés personal o sectorial. Todo sea por mantener la economía funcionando.

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