Editorial

Esfuerzos por dividir a El Alto

viernes, 6 de marzo de 2020 · 01:15

 Los ecos de la crisis política de noviembre, que se cobró la vida de 10 personas en la planta de Senkata, se escuchan con fuerza en el 35 aniversario de la ciudad de El Alto.

Lejos de promover el encuentro, la reconciliación y la paz, las autoridades y, sobre todo, aquellas que se mantienen fieles al Movimiento Al Socialismo (MAS), apostaron por la confrontación al promover agendas paralelas para homenajear a la ciudad más joven de Bolivia. La alcaldesa de El Alto, Soledad Chapetón, como es natural, encabeza los actos oficiales con su invitada de honor, la presidenta Jeanine Añez. Y, por otro lado, la presidenta del Senado, Eva Copa, lidera los actos del MAS  con la presencia de la Asamblea Legislativa.

Llama la atención que así sea porque Añez y Copa en noviembre del año promovieron la paz y la reconciliación del país mediante la convocatoria a elecciones generales de manera conjunta y concertada. En cambio ahora, decidieron apostar por la división en El Alto.

Lo más probable es que este innecesario ambiente de crispación tenga directa relación con la campaña electoral que, una vez más, confronta al MAS y a los otros partidos que buscan hacerle frente, entre ellos Juntos, que postula a la primera magistratura del país a la presidenta Añez.

Está claro que ambos bloques -MAS y Juntos- pretenden sentar presencia en una urbe que ha quedado más que fracturada y lo hacen a costa de la tranquilidad de los alteños.

Por un lado, se conoce que Eva Copa, que había adoptado una línea concertadora dentro del MAS, se ha alineado nuevamente con la estructura orgánica de su partido y está apoyando a su binomio.

Por otro lado, hace días, el binomio de Juntos inauguró su casa de campaña en El Alto, en medio de incidentes y el arresto de dos personas que arengaban contra la Presidenta por los sucesos de Senkata.

 Sobre ese hecho hay que decir que todos los partidos deberían tener la libertad de hacer campaña en cualquier punto del país. El MAS, que claramente está activando estas protestas en contra de los postulantes no masistas, debería esforzarse por no provocar estos incidentes si quiere un proceso limpio y pacífico. Eso sería lo ideal, pero lo cierto es que lo que se está viviendo en El Alto es un preludio de los rasgos que tendrá la campaña electoral en otros puntos del país, donde aún quedan abiertas las heridas de noviembre. En medio de este panorama, quienes más pierden son los ciudadanos que no militan en uno ni otro partido y que lo único que quieren es el retorno de la paz y la consolidación de la democracia. ¿Será mucho pedir que los candidatos promuevan la paz en vez de la confrontación?

 

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