Editorial

La Paz y El Alto, libradas a su suerte

viernes, 3 de abril de 2020 · 00:10

Día que pasa queda demostrado que el país no estaba preparado para enfrentar la pandemia del coronavirus, pero el caso de las ciudades de La Paz y El Alto es particularmente preocupante.

Vamos paso por paso para entender lo que está ocurriendo en la sede de gobierno y en la vecina El Alto.

El primer punto de la cadena deberían ser las pruebas de Covid-19. Hasta ahora sabemos que son absolutamente insuficientes las que se están haciendo en Bolivia y, por tanto, también en La Paz. Por denuncia de la familia de Richard Sandóval, fallecido tras una cadena de negligencias, sabemos que el Sedes tarda días en acudir a recoger la muestra para la prueba, si es que acude.

El segundo punto tiene que ver con los pacientes diagnosticados. En La Paz, los positivos permanecen aislados en sus casas, pese a que la Organización Mundial de la salud ha recomendado que el aislamiento sea en lugares especializados y controlados por el Estado para que se corte la cadena de contagio. En Santa Cruz, por ejemplo, ya se dio paso al asilamiento contralado, pero en La Paz no existe ninguna iniciativa al respecto.

El tercer punto tiene que ver con la atención hospitalaria, a quienes lo necesiten. El sistema público de La Paz, cuando apenas el coronavirus llegaba a Bolivia, se excusó diciendo que no estaba preparado para atender la pandemia. Los directores de los ocho hospitales del complejo de Miraflores,literalmente, levantaron las manos frente a los periodistas.

Frente a eso, se creó un sistema alternativo que resultó ser insuficiente. El punto de partida es el hospital municipal de La Portadacatalogado como centinela, lo que quiere decir que atiende a pacientes leves y moderados y que, como quedó establecido con el caso del paciente Richard Sandoval, no cuenta con Unidad de Terapia Intensiva.

Cuando el paciente se pone mal y requiere cuidados intensivos, debe ser llevado al hospital del Norte, que está ubicado en la ciudad de El Alto y que tiene únicamente cuatro camas de terapia intensiva. Y eso es todo, por ahora.

Se supone que alrededor del 30% de la población está asegurada y que, en caso de contraer el virus, debe ser atendida por su seguro. Pero, el resto, es decir, unos 700 mil habitantes entre La Paz y El Alto tienen a su disposición únicamente un hospital centinela sin UTIs y un hospital de tercer nivel con cuatro UTIs.

Dicho sea de paso, ese hospital de tercer nivel (del Norte) está tan lejos de La Paz y de los barrios céntricos de El Alto que un paciente con problemas respiratorios corre el riesgo de morir en el camino, tal como le sucedió a Sandóval en el trayecto entre el hospital centinela de La Portada de La Paz y del Norte de El Alto.

Se sabe que próximamente se abrirá el hospital del Sur, también en la ciudad de El Alto, para pacientes graves de Covid-19, pero mientras eso no suceda, la realidad es la descrita más arriba.

Por otro lado, llama la atención que los dos hospitales para atención a enfermos del Covid-19 estén ubicados en El Alto y que no exista ninguno en La Paz. ¿Qué pasará si a alguna junta de vecinos se le ocurre bloquear los accesos? Esperemos que eso no suceda y que prime la cordura.

En medio de este panorama, las clínicas privadas han mostrado su peor lado. Acogiéndose a un protocolo del Sedes que dispone que los pacientes de Covid-19 sean atendidos en esa precaria cadena de dos hospitales arriba descrita, no están recibiendo a pacientes con Covid-19, o si por descuido los reciben, luego los sacan, tal como le sucedió a Richard Sandóval. Argumentan que no les han llamado para dialogar, pero a estas alturas de la crisis lo que se requiere es proactividad, coordinación y ganas de hacer las cosas, como han demostrado tres clínicas de Santa Cruz que ya están atendiendo, de forma exitosa,a enfermos de Covid-19.

Y a propósito del Sedes, ¿dónde está el Sedes La Paz, dependiente de la Gobernación? ¿Por qué en Santa Cruz vemos a diario a sus autoridades locales poner el pecho a la emergencia, mientras que en La Paz tenemos que informarnos por una limitada y fría conferencia de prensa del ministro de Salud, Aníbal Cruz, que además es responsable por todo el país, no sólo por La Paz?

Y aquí llega, lamentablemente, el cuarto punto de la cadena, que es la muerte. Por si fuera poco, las funerarias de La Paz han decidido no atender casos de Covid-19 argumentando que no están preparadas y que, igual que las clínicas, no les han llamado para dialogar o capacitarlas.

Vaya negocio el de las clínicas y el de las funerarias, que en circunstancias normales lucran con el dolor y la muerte, pero al primer caso de enfermedad contagiosa deciden recular. ¿No es acaso su responsabilidad prepararse para atender lo que venga? ¿Dónde está su sentido de servicio público?

Como se puede ver, los paceños están librados a su suerte. Es urgente que, de una vez, las autoridades nacionales, departamentales, municipales, además de servicios privados (clínicas y funerarias) se reúnan y asuman un compromiso para dar una respuesta digna y a la altura de una sede de gobierno.

 

En tiempos de cuarentena y restricciones usted necesita estar bien informado. Por eso, Página Siete pone temporalmente a su disposición de forma gratuita, nuestra edición de papel en versión digital. Para verla haga clic aquí.

Este servicio, con contenidos especiales y enfoques propios de las principales noticias del día, será parte de la App que lanzaremos próximamente. 

28
3

Otras Noticias