Editorial

Los delitos que comete el MAS

sábado, 23 de mayo de 2020 · 00:15


Es obvio que los partidos políticos van a hacer política. Ello quiere decir que van a tratar de sacar ventaja de todo. El MAS, desde ese punto de vista, está jugando sus cartas para afectar al gobierno en todo lo que sea posible. Ello, hasta ahí, es comprensible. Por ejemplo, en el Legislativo, ha tomado iniciativas (o dejado de hacerlo) para lograr mostrar que controla la agenda política. Es obvio. Lo raro es que el gobierno no tenga, en ese plano, una estrategia para relacionarse con el Parlamento. El oficialismo tiene menos de un tercio de representantes, pero a veces pretende actuar, fallidamente, como si controlara la mayoría.

Pero el MAS se equivoca también en muchas de sus decisiones, al punto que podría estar enajenando a sectores moderados que alguna vez votaron por ese partido. Los activistas masistas que, por ejemplo, agreden a médicos y otro personal de salud, incluso con amenazas de quemarlos, lo único que están haciendo es demostrar una irracionalidad que solo podrá traerles problemas. El voto duro masista quizás no critique esas decisiones, pero el MAS no puede ganar una elección solo con ese sector de los votantes.

También dirigentes masistas han generado durante 11 días un extenuante y amargo conflicto en K’ara K’ara, en Cochabamba, que interrumpió durante 11 días el ingreso de la basura a ese botadero. En el medio de la crisis sanitaria más seria de las últimas décadas, los dirigentes se les ocurre, con el pretexto de pedir “elecciones ya”, cerrar el ingreso a los camiones de basura. Ese es un delito y un acto contra la ciudadanía. Afortunadamente el alcalde de esa ciudad, José María Leyes, con un sentido más pragmático, logró sentarse a negociar y resolvió el problema (el gobierno central, siguiendo su estilo, solo se limitó a amenazar).

Para demostrar su poder, el MAS también realizó bloqueos en varias regiones del país, y en alguno de ellos utilizó dinamita para lograr un derrumbe e impedir el paso vehicular. Si ese partido cree que aumentará su base electoral dinamitando vías, está muy equivocado.

Los dirigentes del MAS, empezando por la (antiguamente) moderada Eva Copa, han callado ante estos excesos. Sería bueno que, en aras de mostrar un poco de patriotismo en la terrible coyuntura que vive el país, exijan a sus bases moderación. La propia Copa ha fallado al entorpecer el ascenso de militares, abriendo un nuevo frente de tensión en el país.

Considerando sus antecedentes, no podemos exigirle al MAS que actúe de manera sensata y responsable. Pero quizás sí podríamos hacerle notar que, como está actuando, se aleja de su objetivo de ganar elecciones. Aunque sea por eso debería mostrar más serenidad e inteligencia. 
 

 

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