Editorial

NYT y el fraude electoral

viernes, 12 de junio de 2020 · 00:19

La marca del New York Times (NYT) es muy fuerte, y todo lo que este medio dice parece estar acompañado de un sello de relevancia y veracidad. Pero, la imprecisión o la falta de contexto es un error común en el periodismo, acá y en cualquier parte.

Es lo que se puede concluir de la nota publicada en ese medio hace unos días, en la que, basada en un estudio encargado a una ONG, este diario pone en duda el fraude que los bolivianos atestiguamos en octubre.

En el artículo de marras se sostiene que “un minucioso examen de los datos de la elección boliviana sugiere que el análisis inicial de la OEA que planteó dudas sobre fraude electoral —y ayudó a derrocar a un presidente— fue defectuoso” y pasa a plantear que la parte estadística, revisada por los consultores, tiene problemas metodológicos. “Una vez que corregimos esos problemas, los resultados de la OEA desaparecen, sin dejar evidencia estadística de fraude”, señala en el artículo. La nota añade que Evo Morales fue derrocado con apoyo militar.

El estudio fue realizado por Francisco Rodríguez, un economista que enseña estudios latinoamericanos en la Universidad de Tulane, en EEUU; Dorothy Kronick, experta en política latinoamericana en la Universidad de Pennsylvania, y Nicolás Idrobo, estudiante de doctorado en la misma universidad y coautor de un libro de texto sobre métodos estadísticos avanzados. 

Los autores dicen que su estudio se enfoca sólo en el análisis estadístico de la OEA sobre los resultados de la votación, “y no prueba que la elección haya sido libre y justa. De hecho, se documentaron muchos problemas con la votación”.

Pero, para el MAS y sus adeptos, esta nota es “una prueba más” de que en no hubo fraude y que lo que se dio fue un golpe de Estado. La marca NYT nuevamente se convierte en pretexto para tapar lo evidente.

Un reporte de Página Siete recuenta 10 acciones dolosas que se encontraron en el informe de auditoría de la OEA –solicitada por Morales- y que fue respaldada por la misión de la Unión Europea.

1) La paralización intencional y arbitraria, sin fundamentos técnicos” del TREP; 2) la introducción de servidores no previstos en la infraestructura tecnológica (BO1 y BO20), a los cuales “se desvió de manera intencional” el flujo de información del TREP; 3) se “mintió respecto a la configuración real del servidor oculto BO1”; 4) se “evadieron intencionalmente los controles de la empresa auditora y se redirigió el tráfico hacia una red que estaba fuera del dominio, administración, control y monitoreo del personal del TSE”; 5) el esquema tecnológico paralelo y no controlado que se creó de manera deliberada facilitó un entorno que permitía la manipulación de datos, suplantación de actas o cualquier maniobra; 6) el proveedor de la aplicación “trabajó remotamente sin supervisión alguna e informó por email los cambios realizados”; 7) la configuración de un servidor para quien fue presentado como “asesor de los vocales”, pese a que “no formaba parte de la planta laboral del TSE ni de las empresas auditora o proveedora”; 8) se dio “información falsa” sobre el uso de una máquina y que se intentó ocultar de manera intencional la existencia del servidor BO20 al equipo de auditores; 9) se mintió “deliberadamente” sobre el empleo de los servidores; y 10) personal de Neotec accedió a los servidores y bases de datos pese a que los auditores pidieron que nadie ingresara.

Si, como dicen los consultores citados por el NYT y aplaudidos por el MAS, se encontraron errores estadísticos, ¿cómo se explican estas otras acciones?, ¿vamos a olvidar, además, actos previos como la invalidación de un referendo en que Bolivia dijo No a la reelección, la manipulación de la que fue objeto el TCP para validar una nueva candidatura de Evo Morales, el ignominioso sometimiento de las autoridades electorales de entonces y otros que preludiaron el fraude?

Una nota de un medio, por reconocido que sea, no podrá hacer que todo esto se convierta en nada y que Evo Morales y el MAS vuelvan a mostrarse como las víctimas de lo que ellos mismos perpetraron.

 

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