Editorial

La educación, a la deriva

martes, 2 de junio de 2020 · 00:15

El gobierno de Jeanine Añez ha suspendido las clases para todos los niveles educativos desde el 13 de marzo  tras la llegada de los primeros casos de coronavirus al país. Estamos muy cerca de cumplir los tres meses de aquella decisión y, aunque parezca increíble, no existe un plan para saber qué ocurrirá con la educación de los niños y jóvenes. Si bien la educación en el país ya era deficiente por numerosas razones, la crisis de la pandemia ha agravado esa situación.

La realidad ha mostrado que el país está lejos del ideal de la educación virtual. Si bien la mayoría de los bolivianos tiene acceso a internet, muy pocos cuentan con un servicio ilimitado que permita a los integrantes de la familia conectarse a clases virtuales sin interrupción. La mayoría compra megas de acuerdo a la necesidad y según el alcance de los recursos económicos. 

Hay que tomar en cuenta que,   durante la pandemia,  la principal preocupación de la mayoría de los bolivianos fue garantizar la alimentación ante la caída drástica de sus ingresos, por lo que las megas, seguramente, salieron de la lista de necesidades urgentes. Peor aún en el área rural, donde no existe servicio de internet o si existe es de mala calidad y las familias no acceden al mismo.

Pero, ese no es el único problema. Existe otro igual de preocupante que tiene que ver con la escasa, casi nula, preparación de muchos maestros y docentes universitarios en las herramientas digitales para dar clases. Convengamos en que no se trata únicamente de abrir una sesión de Zoom o de Google Meet para dar clases, sino que deben existir plataformas especializadas, además de mecanismos de seguimiento y de evaluación para encarar las clases de manera virtual.

Se supone que en las universidades debería existir mayor preparación al respecto, pero la verdad es que hay docentes que, incluso en La Paz, dejaron de pasar clases y abandonaron a sus alumnos a su suerte. Otros, enviaron tareas por WhatsApp, como si eso supliera la educación presencial. Y, en el mejor de los casos, los profesores pasan clases media hora cada día porque dividen a sus alumnos en grupos de seis o 10 personas, y el resto del tiempo ponen tareas para que las hagan en casa.

Ante esta realidad, el Ministerio de Educación se limitó a dar directrices dispersas, pero hasta ahora  no ha presentado un verdadero plan que establezca cómo será el año escolar y universitario hasta diciembre, cuál es la plataforma virtual en la que se dará clases, cuáles son los equipos para los maestros y los estudiantes, qué planes de ayuda existen para adquirir megas, en fin. Hay un mundo de preguntas sin respuestas al respecto.

Los ministros de Educación y de Comunicación han anunciado que se usarán los medios del Estado para dar clases allá donde no hay internet, pero  nadie ha dicho nada sobre quién está produciendo los programas, desde cuándo se difundirán, en qué horarios y cuál será el método de enseñanza por televisión y radios.

La prueba de que el país no está preparado para pasar clases de forma remota es la loable acción del profesor Wilson León, que recorre por las casas de sus alumnos para que ellos no se olviden de leer y escribir. Pero, el profesor Wilson es una golondrina que difícilmente hace verano.

En medio de ese panorama, los padres se preguntan si tendrán que seguir pagando las mensualidades a los colegios sin ningún tipo de descuento, tomando en cuenta que sus hijos están recibiendo una deficiente educación o definitivamente no la están recibiendo.  En este tema, el gobierno también ha optado por callar como si el problema no existiera.

Tampoco se ha establecido si en algún momento el país regularizará las labores educativas o si concluirá el año lectivo en esta incertidumbre. Ya es hora de que la presidenta Jeanine Añez se tome este tema en serio y exija un plan para saber cuál es el horizonte en la educación, ya que la autoridad designada para el área deja la impresión de no tener las respuestas adecuadas.

 

 

Mensaje de Raúl Garáfulic, Presidente del directorio de Página Siete

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