Tres meses de cuarentena

lunes, 22 de junio de 2020 · 00:14

Hoy se cumplen tres meses de la cuarentena decretada por el Gobierno para frenar y controlar la expansión del coronavirus en el país y el balance no es nada favorable. Bolivia reportó, hasta el miércoles pasado, más de 20.000 personas con la enfermedad y un total de 659 fallecidos a causa del Covid 19. Pero, la curva va aún en rápido ascenso.

En marzo, cuando se decidía entrar en una cuarentena rígida, se aplaudió la determinación por oportuna, profiláctica y porque, dadas las precarias condiciones del sistema de salud boliviano, entrar en un confinamiento era como comprar precioso tiempo para que se hicieran todas las gestiones destinadas a equipar hospitales, importar medicamentos y reactivos, dotar al personal médico de insumos y condiciones de trabajo, etc. Sin embargo, con el pasar de las semanas y ahora meses, vemos que ese tiempo no fue ganado sino perdido; que las cifras fueron inicialmente bajas pero en cuanto se empezó a retomar algunas actividades esenciales para la supervivencia de las personas, los números fueron en incremento, sin que exista un correlato en atención, pruebas, equipos y otros. 

Ahora, a tres meses de ese momento, los expertos dicen que aún no llegamos al pico de la pandemia, que se viene aún lo peor, pero ya tenemos hospitales colapsados, pacientes que han muerto en la puerta de los mismos o sin recibir atención, y carencia absoluta de equipos, pruebas, personal sanitario, camas y hasta medicamentos. 

El dilema ahora no es solo sanitario; es también político. ¿Pudo hacerlo mejor este gobierno que lleva siete meses en el poder en una transición que se ha prologando, entre otros, por el virus?; ¿el MAS, que gobernó 14 años, es el culpable de la deplorable situación del sistema de salud que sufrimos?

Evidentemente, el actual gobierno transitorio heredó el peor sistema de salud posible. El anterior Gobierno se ufana de haber invertido tres veces más por habitante en salud que los gobiernos “neoliberales”; pero, al parecer esta inversión fue o insuficiente o mal  usada. La prueba de ello es que al menos 11 grandes hospitales en Bolivia se quedaron en el cemento, no fueron nunca equipados ni son usados ahora que se necesitan. Cobija es un triste ejemplo y Trinidad también; ambas capitales de departamento han sido duramente golpeadas por el virus sin ningún recurso para combatirlo.

A Evo le gustaba inaugurar, e hizo construir numerosos centros de salud que fueron entregados con bombos y platillos, pero de personal, equipamiento y otros, nada. Que los hospitales de tercer nivel hayan estado en la situación en que se encontraban cuando sobrevino esta pandemia es culpa 100% del MAS. Ellos tuvieron 14 años para hacer que se notara una diferencia favorable, no la decadencia que todos vemos. Si la intención era otra, como lo dijo la exministra Montaño en una entrevista de televisión, eso queda para el recuerdo: lo que se ve se anota.

Luego, ya en pandemia, el Legislativo conducido por el MAS se ha encargado de poner piedras en el camino del Gobierno al demorar la aprobación de créditos para adquisiciones y el 10% de presupuesto para la salud.

Pero, también se han presenciado actos de corrupción y ha campeado la ineficiencia en sectores estratégicos del actual Gobierno. El sistema de compras de insumos médicos ha sido desbaratado y no sólo han colapsado las unidades Covid de los centros de salud, sino varias otras instituciones clave para la lucha contra esta enfermedad.  Mientras en otros países se han realizado labores de seguimiento, rastrillaje, testeo y otros para evitar la expansión de la enfermedad, acá lo único efectivo ha sido el confinamiento. 

Aún queda un largo camino para dar por superada la pandemia en Bolivia, y los miedos crecen a la par de las incertidumbres. Lastimosamente, la gestión de esta crisis no ha sido la que se esperaba y ahora sólo podemos constatar que por tanto por el descalabro del pasado como por la ineficiencia del presente, tenemos uno de los sistemas de salud más pobres de la región y  estamos librados a nuestra suerte.

Mensaje de Raúl Garáfulic, Presidente del directorio de Página Siete

El coronavirus ha causado la peor crisis económica que me ha tocado vivir en casi 40 años de experiencia profesional y algunos expertos anticipan que la recuperación podría tomar un par de años.

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