Editorial

Subregistro de muertos y casos

domingo, 28 de junio de 2020 · 00:15

El subregistro de casos y muertos por Covid-19 ya es una tendencia internacional. Bolivia no es la excepción, aunque aquí las cosas podrían ser peores por la escasa cantidad de pruebas que se procesan cada día, por el retraso en la entrega de resultados y porque muchos sospechosos están siendo enterrados sin test ni registro.

Según datos oficiales, Bolivia se acerca a los mil muertos y a los 30 mil casos positivos de Covid-19, pero, según modelos matemáticos desarrollados en universidades extranjeras, por cada caso confirmado pueden existir entre 3 y 10 no registrados.

En Bolivia, además de los modelos matemáticos hablan las historias. En Beni, la cifra oficial de muertos pasa los 200, pero el cementerio Covid ya tiene más de 300 cruces. Lo que está ocurriendo en nuestro país es que, los muertos están siendo enterrados sin acceder a una prueba para confirmar que la persona murió de Covid.

En Cochabamba, el horno crematorio ha colapsado. En Santa Cruz, las funerarias dicen que antes de esta crisis sanitaria atendían unos dos servicios al día y que ahora están por los seis y, tomando en cuenta que hay 47 funerarias en esa urbe, la cifra es considerable. 

Pero, el colapso también empieza a visualizarse en departamentos menos golpeados por la pandemia, como Oruro, Potosí y Chuquisaca, donde se ha producido una sobresaturación de las morgues y crematorios.

En el país se hacen un poco más de 1.500 pruebas diarias, lo que claramente es insuficiente para la cantidad de demanda que existe. Son muchas las historias de gente que espera por días para acceder a una prueba, incluso en laboratorios privados, y una vez que logra que le tomen la muestra debe esperar hasta 10 días para conocer el resultado.

El colapso en los laboratorios es preocupante, sobre todo en el Cenetrop, que procesa las muestras de Santa Cruz y del resto del oriente boliviano, donde están acumuladas más de 4.000 pruebas porque no existen los equipos necesarios para procesarlas.

Otro dato que comprueba la hipótesis del subregistro es que las brigadas que hacen rastrillajes en Santa Cruz, Trinidad, Cobija, Trinidad, Sucre y Tarija, han encontrado muertos y familias enteras infectadas de Covid-19, pero esos datos no entran en las estadísticas porque no hay pruebas suficientes para hacerles.

A estas alturas, las pocas pruebas que existen son para los vivos y, entre los vivos, para los más graves y para los que tienen la suerte de conseguir una. De hecho, ya se ha tomado la decisión de iniciar la medicación con la sola presencia de los síntomas.

Todos estos datos indican que las cifras que conocemos cada día no son los reales y que, además, están retrasadas con al menos una semana por la acumulación de muestras sin procesamiento.

Decíamos al principio que no es un tema únicamente que afecte a Bolivia y, de hecho, en algunos países se dice que la única manera de saber el dato aproximado de muertos por coronavirus será el aumento de la mortalidad por temporada, lo que quiere decir que, una vez que pase la pandemia se podrá comparar en cuánto subió la cantidad de fallecidos en comparación a similar período del año pasado. 

Pero, se han dado casos en los que los gobiernos han ocultado deliberadamente los datos para falsear la gravedad de la crisis sanitaria. El ejemplo más paradigmático en ese sentido es China. En el caso de Bolivia parece ser más un problema de negligencia y falta de recursos, puesto que, pese a que el virus está próximo a cumplir cuatro meses en el país, las autoridades no han podido atender las necesidades básicas de los centros de salud y laboratorios.

El problema de tener un alto subregistro es que no se puede planificar con certidumbre cómo salir de la crisis sanitaria de la manera más adecuada. Por eso, es importante que se hagan los esfuerzos por dotar de equipos, personal y reactivos a los laboratorios para que se puedan procesar más tests en el país.
 

 

 

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