Editorial

No se podrán usar los 500 ventiladores

jueves, 4 de junio de 2020 · 00:15

Médicos especialistas le dijeron a este diario que en Bolivia no se podrán instalar la mayoría de los 500 respiradores de alta gama que el Gobierno ha prometido que llegarán en breve al país para dotar  las Unidades de Terapia Intensiva (UTI). Ello debido a falta de personal y de infraestructura hospitalaria.

Sólo el 25% de las UTI que existen en Bolivia pueden ser expandidas con otros equipos. En ese sentido, el presidente del comité científico de la Sociedad Boliviana de Medicina Crítica y Terapia Intensiva, Patricio Gutiérrez, dijo que se pueden admitir 125 respiradores adicionales UTI, no más.

Por otro lado, una cama equipada para cuidados intensivos requiere –además del ventilador– un monitor multiparamétrico, bombas de infusión, un catre eléctrico, un aspirador de secreciones, acceso a gases medicinales, oxígeno y aire comprimido, entre otros. Necesita también insumos, como filtros, sondas, tubos, etc. Nada de eso previó el gobierno. ¿Cómo pensaba emplazar 500 ventiladores?

El 31 de marzo, dos meses después de que se supiera de la gravedad de la enfermedad, la presidenta Jeanine Añez anunció la compra “histórica” de medio millar de ventiladores de alta gama. Aseguró que en “cuestión de días” se entregarían catres y todo el equipamiento necesario. Hasta ahora, eso es sólo una promesa.

Las autoridades se han visto sobrepasadas por los hechos. Lo único que hicieron bien, y a tiempo, fue establecer una cuarentena rígida, una de las más inflexibles de la región. Corretearon con eficiencia a los vecinos que se atrevían a salir de sus casas. Pero no cumplieron con el resto, adquirir equipos de bioseguridad, camas hospitalarias, pruebas de laboratorio, respiradores, etc. Desde ese punto de vista, el abrumador desafío parece haber paralizado a las autoridades.

Tal vez una estrategia que pudo haberse implementado es la de la construcción de domos (tinglados de 500 metros cuadrados cada uno) en las ciudades principales del país, como los que se están construyendo en Santa Cruz, en los terrenos del Hospital Japonés. Allí se hubieran podido instalar las camas hospitalarias y los sistemas UTI completos, obviamente incluyendo respiradores apropiados. Han pasado casi tres meses y no tenemos ni los tinglados ni los equipos ni las pruebas ni los trajes de bioseguridad.

También es verdad que el estado de la salud en Bolivia es patético. Casi 14 años de gobierno del MAS sirvieron de muy poco, pese a los miles de millones de dólares que se obtuvieron gracias a los elevados precios de los hidrocarburos. Es el drama que nos toca vivir, sin importar quién gobierne.
 

 

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