Editorial

Ahorros que no son tales

domingo, 7 de junio de 2020 · 00:14

El golpe de efecto que pretendió dar la presidenta Jeanine Añez con el cierre de tres ministerios (Cultura, Comunicación y Deportes) y dos embajadas (Irán y Nicaragua) podría tener un resultado adverso porque, por un lado, el ahorro no será significativo, por otro, se ha abierto un debate sobre las altas asignaciones para otros ministerios y porque existe un rechazo casi generalizado por la desaparición de la cartera de Culturas.

La intención expresa del gobierno es ahorrar dinero para destinarlo a la lucha contra el coronavirus, pero aún no se ha informado de cuánto será ese ahorro o si se despedirá personal para lograrlo.

El ministro de Desarrollo Productivo, Oscar Ortiz, al ser consultado sobre el tema, se limitó a decir que se reducirán las jerarquías, lo que quiere decir que los ministros pasarán a ser viceministros, los viceministros directores y así sucesivamente, lo que no implicaría un ahorro significativo. Por otro lado, hay que hacer notar que el propio gobierno emitió un decreto prohibiendo los despidos en medio de la crisis sanitaria, lo que lo pone ante la contradicción de querer ahorrar, pero de no tener que despedir empleados.

Según cifras oficiales, los tres ministerios cerrados recibieron para este año una asignación presupuestaria de 283,4 millones de bolivianos, una cifra muy modesta si se toma en cuenta que sólo las carteras de Defensa y Gobierno recibieron 7.475 millones de bolivianos. A ello hay que agregar que durante la pandemia, el TGN transfirió otros 506 millones de bolivianos para estas dos carteras, encargadas de la seguridad nacional.

Este dato muestra que el ahorro puede no ser tal y que las verdaderas prioridades del gobierno de Jeanine Añez están en el uso de la fuerza pública. Pero, mirando el otro lado de la medalla hay que analizar la utilidad de estos ministerios.

La cartera de Culturas ha sido producto de una larga lucha de los aristas y gestores culturales. Sin embargo, el sello que le impusieron los gobiernos de Morales y Añez no ha sido precisamente el del apoyo al arte y la cultura. Por ejemplo, durante la anterior gestión el exministro Pablo Groux centró la mayor parte de su esfuerzo a la organización de la carrera del Dakar, contradiciendo toda la lógica anticolonial, ambientalista y multicultural que supuestamente caracterizaba al Gobierno. 

Su sucesora, Wilma Alanoca, centró sus actividades en el museo de Orinoca, destinado a ensalzar la imagen de Evo Morales, además de desarrollar un intenso trabajo político en El Alto. Y, la actual titular, Martha Yujra, no logró sintonizar con las necesidades de los artistas y gestores culturales.

Pese a eso, para los artistas es mejor tener un ministerio como interlocutor que no tenerlo, por eso se ha desatado una gran indignación en ese sector por el cierre de esa cartera de Estado. Lo curioso es que el sector de la cultura, el ocio y el turismo, que dependían del mismo ministerio, son los sectores más golpeados por la pandemia y, por tanto, tendrían que ser los que más apoyo reciban para levantarse.

Sobre el Ministerio de Comunicación habría que decir que su existencia no tuvo otra función que la promoción de la imagen de Evo Morales desde su creación en 2011. En los años de campaña, sus asignaciones fueron mucho más millonarias que en años normales, por lo que su existencia resultó irrelevante para el país. Menos se puede decir del Ministerio de Deportes, cuyo aporte al sector fue casi nulo.

El Gobierno de Morales agigantó de tal manera el aparato estatal que llegó a niveles de despilfarro de recursos públicos nunca antes visto, pero el ahorro planteado por Añez no tendrá el efecto esperado en el cierre de esas carteras de Estado, sino en el recorte de gastos innecesarios, como viajes, viáticos, eventos, edificios inservibles, propaganda y en una optimización de los recursos estatales haciendo, por ejemplo, compras transparentes en favor de la salud. Y, para el final, no está demás preguntar si un gobierno transitorio debe hacer cambios a la estructura del Estado.

Mensaje de Raúl Garáfulic, Presidente del directorio de Página Siete

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