Editorial

La hora crítica de Jeanine Añez

viernes, 10 de julio de 2020 · 00:15

La crisis sanitaria que vive Bolivia empieza a golpear también a la presidenta Jeanine Añez desde diferentes flancos y ha provocado grietas en el Gobierno y en su candidatura.

La emergencia sanitaria está pasando factura a muchos presidentes del mundo y Añez no es la excepción. El incremento exponencial de casos, el colapso de los hospitales y la carencia de equipos e insumos médicos han mostrado a una administración empequeñecida ante el tamaño de la crisis.

Si bien han aumentado los ítems, los equipos y los insumos, tal como informó la ministra de Salud, Eidy Roca, nada es suficiente ante la alarmante situación.

Pero, más allá del tamaño de la pandemia, también está la responsabilidad de un gobierno que, en vez de atender con prontitud los requerimientos, tardó meses y apostó principalmente a la cuarentena como válvula de escape. 

Cuatro meses después del arribo del virus a Bolivia, las cuarentenas están llegando a su fin o se están flexibilizado, y los casos siguen en aumento sin que haya posibilidades de atender dignamente a los bolivianos enfermos. Los muertos en las calles de Cochabamba y los llamados de auxilio que no son atendidos son una muestra del desborde.

La imagen de Añez también está golpeada por los casos de corrupción descubiertos en su gobierno. Los 170 respiradores importados con sobreprecio, los contratos irregulares de YPFB, entre otras irregularidades, han mostrado que males como la corrupción  no son patrimonio de un partido ni una ideología. Con poca imaginación, los colaboradores de Añez decidieron acusar al propio Evo Morales y a sus colaboradores por estos hechos. Evo Morales tiene un rosario de acusaciones por las que debe responder, como el caso terrorismo y el fraude electoral, y con esto le están dando argumentos para victimizarse.

El otro flanco que está afectando a la Presidenta es el económico. Los despedidos por efecto de la pandemia se cuentan por miles, las empresas reclaman mayor atención del Gobierno y para este año se prevé la mayor contracción dela economía en la historia de Bolivia. Eso genera conflictividad social, con trabajadores protestando en las calles.

En lo político las cosas tampoco van bien. La volatilidad del gabinete es tal que hay ministros que no terminan de ser conocidos por la población y ya son cambiados. Esta inestabilidad rompe cualquier intento de resolver los problemas mencionados más arriba. La salida de José Luis Parada concretamente ha sido sorpresiva e inexplicable, tomando en cuenta que tenía un perfil técnico para el cargo.

A esto se ha sumado que la Presidenta y al menos tres ministros dieron positivo al coronavirus, entre ellos su más cercano colaborador, Yerko Núñez, y la ministra más necesaria en esta crisis, Eidy Roca. De hecho, el virus ingresó al Palacio de Gobierno porque además del ministro Núñez, que permanece ingresado en una clínica, han sido contagiados dos viceministros y tres funcionarios de ese despacho.

Ante esta situación, es importante que la mandataria reciba todos los cuidados necesarios, pues ella no tiene quién la reemplace en caso de que su cuadro se agrave.

En medio de la crisis, no han faltado las voces que le han hecho recuerdo que su candidatura presidencial ha sido una mala decisión, no sólo porque arriesga la transición democrática al convertirse en competidora y no en concertadora, sino porque dispersa el voto innecesariamente. Esto pone, otra vez, al MAS en ventaja sobre los oponentes y podría implicar que la lucha de octubre y de noviembre caiga en saco roto. 

Tal vez eso entendió el ministro de Gobierno, Arturo Murillo, cuando lanzó un globo de ensayo para decir que Juntos le haría una propuesta al candidato Carlos Mesa, lo que abrió el debate nuevamente sobre la necesidad de que se conforme un bloque antieevista, si bien no de todos los candidatos, al menos de los que sean más afines entre sí.

Por lo pronto y a pesar de que se siente bien, la Presidenta debe guardar cuarentena durante 14 días, lo que se ha sumado al encapsulamiento impuesto por su entorno. Hace mucho tiempo que Añez no da entrevistas ni conferencias de prensa y, por lo visto, solo escucha al ala más conservadora y autoritaria de su gobierno. Eso, si es que existiera otra ala.

 

Mensaje de Raúl Garáfulic, Presidente del directorio de Página Siete

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