Unión civil de personas del mismo sexo

jueves, 23 de julio de 2020 · 00:15

Un fallo de la Sala Constitucional Segunda del Tribunal de Justicia de La Paz ha abierto, de manera inesperada, el camino para que a las personas del mismo sexo se les reconozca el derecho a la “unión libre”. Con ello podrán dejar herencia a sus convivientes y tener los mismos derechos que las parejas casadas. El Código de Familias, aprobado en 2014, equiparó el vínculo de la “unión libre” a la del matrimonio, con iguales efectos jurídicos y patrimoniales.

En Bolivia, la Constitución de 2009, que tiene muchos aspectos retrógrados, estableció que el matrimonio sólo puede ser aceptado entre un hombre y una mujer, yendo a contramano de todos los avances que a nivel internacional se habían registrado en ese plano. Pero la Constitución también establece que “Los tratados e instrumentos internacionales en materia de derechos humanos que hayan sido firmados, ratificados o a los que se hubiera adherido el Estado, que declaren derechos más favorables a los contenidos en la Constitución, se aplicarán de manera preferente sobre ésta”.

Y ese fue el espacio usado por los abogados de quienes presentaron la demanda ante el Tribunal de Justicia. Y éste les encontró la razón.

La historia empezó en 2019, cuando el Servicio de Registro Cívico (Serecí) negó el derecho de dos homosexuales, que viven en pareja y en la misma casa desde hace una década, a su derecho a la “unión libre”. Y es cuando ambos apelaron al tribunal, que en un reciente fallo le ordenó al director del Serecí, Diego Tejerina, anular su anterior resolución y redactar una nueva, considerando precisamente lo que señalan los tratados internacionales al respecto.

En una rara muestra de razonabilidad y apertura de la justicia, los dos vocales de la Sala Constitucional dijeron que la resolución del Serecí es lesiva de los derechos humanos de los interesados.

La Corte Interamericana ya ha establecido que la orientación sexual y la identidad de género están protegidas por el Pacto de San José, que regula los derechos humanos en la región. Eso ayudará a eliminar cualquier discriminación contra las personas del mismo sexo.

No hay por qué impedir que un grupo de personas tengan los mismos derechos de otros. Hace un siglo muchos no podían votar por su origen étnico o nivel de ingresos y también las mujeres estaban vetadas de hacerlo. Hoy sería impensable proponer ese tipo de restricciones y como esos hay decenas de ejemplos. La sociedad debe avanzar hacia la aceptación y la tolerancia. Tejerina tiene la oportunidad de actuar esta vez con apego a la norma y generar un hito en la defensa de los derechos humanos en el país.
 

 

 

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