Editorial

El dióxido de cloro y el fracaso de la ciencia

domingo, 5 de julio de 2020 · 00:14

En Bolivia y varios países del mundo crece la polémica por el uso del dióxido de cloro como tratamiento contra el coronavirus. Pese a que decenas de gobiernos y de asociaciones científicas y médicas a nivel internacional han señalado que esa sustancia no es una medicina, y que su consumo podría ser peligroso para la salud, el debate sigue y las redes sociales están llenas de sus defensores.

En Bolivia una reconocida médica, la doctora Patricia Callisperis, empezó a hacer campaña para su uso, a contramano de las recomendaciones de todos los grupos de científicos. Según Callisperis, “se está evidenciando más y más su efectividad en todo rincón de Bolivia”. Aseguró que ya fue a capacitar a los municipios Guayaramerín y Riberalta (del departamento de Beni), Oruro y muchos otros lugares. “Recibimos testimonios de doctores que están usando (el dióxido de cloro) y que se están sorprendiendo con los resultados”, dijo. Aclaró que este producto se está usando en las fases uno y dos de la enfermedad. 

Fue tan efectiva su posición que ahora dos departamentos han empezado a usarlo, Tarija y Chuquisaca. De acuerdo con el gobernador de Tarija,  Adrián Oliva, ya se usó este producto en algunos pacientes. “Ahora estamos debatiendo cómo ampliar y mejorar”, anunció y señaló que se está adquiriendo el dióxido de cloro para ponerlo al alcance de la población.

Nadie sabe cómo terminarán las cosas en unas semanas o meses tras la utilización de este producto, que generalmente se compra para desinfectar superficies o el agua de las piscinas. De acuerdo con el presidente de la Sociedad Boliviana de Medicina Crítica y Terapia Intensiva, Adrián Ávila, el uso de este producto puede provocar efectos secundarios a la salud, entre ellos: fallas respiratorias, hepáticas, renales, vómitos y diarreas.

Las dosis que recomiendan los usuarios de redes sociales son afortunadamente bajas, pero la desinformación podría hacer que muchas personas sufran consecuencias severas por su consumo. Un supuesto científico alemán, Andreas Kalcker, ha sido muy activo en promocionar esta sustancia y ha logrado tener a miles de seguidores, pese a que en su país se demostró que no tiene títulos en ningún campo científico. El uso de este producto fue censurado en países como España, Estados Unidos, Canadá, Argentina y Brasil. 

El Ministerio de Salud de Bolivia se sumó a comunicados de sus pares de otros países, recomendando no utilizar este producto como una medicina contra la Covid-19. “Su elaboración, importación, distribución, comercialización y uso en nuestro territorio nacional es ilegal”, afirmó.

Pero, mientras el debate continúa, la demanda por este producto se ha desbordado; se denuncia incluso que personas inescrupulosas lo venden adulterado, poniendo en mayor riesgo a la población que, llevada por los testimonios de milagrosa cura, acuden a ella sin respaldo médico y sin precauciones.

Este es el fracaso de la ciencia. Las teorías consipiracionistas señalan que los grandes laboratorios no quieren que la sustancia se venda porque éstos, supuestamente, prefieren que los pacientes de coronavirus mueran en los hospitales para luego alcanzar millonarias ganancias con la venta de vacunas. Además, la idea presume que los médicos (de todo el mundo) son meras marionetas de la industria farmacéutica y que por eso rechazan el uso del dióxido de cloro y otros productos supuestamente adecuados para combatir la enfermedad. Pero, creerlo es irracional: no es lógico pensar que millones de médicos en todo el mundo se someten, no se sabe por qué razón, a lo que dice la industria farmacéutica y rechazan sanar a sus pacientes con un producto tan barato como el cloro.   De otro lado, esta corriente de desinformación es también muestra del fracaso de los medios: pese a la insistencia de los grandes órganos de prensa del mundo y de Bolivia, la gente no cambia su posición; sigue creyendo en curas milagrosas contra este virus global que aun no fue controlado en ningún país del mundo, y prefiere consumir este limpiador de pisos para curarse.

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