Editorial

Padrón saneado y seguro

viernes, 25 de septiembre de 2020 · 00:15

El Tribunal Supremo Electoral ha emprendido en los últimos meses una serie de acciones para sanear el padrón electoral con el que iremos a votar el 18 de octubre, con base en las recomendaciones realizadas por la auditoría de la Organización de Estados Americanos (OEA), practicada en 2017. Al cabo de estos trabajos, la sala plena del TSE informa que el país puede estar tranquilo porque el padrón es seguro y confiable.

Pese a la cantidad de nuevos inscritos, por estas acciones de depuración el padrón de este año presenta un crecimiento mínimo, casi imperceptible. Y, como se aplicó la depuración por primera vez en el exterior, el padrón de los bolivianos migrantes decreció en vez de aumentar. Un total de 7.332.925 ciudadanos bolivianos están habilitados para votar tanto en Bolivia como en el exterior; 187.166 personas han sido inhabilitadas, 456.283 fueron depuradas y 4.293 figuran como no habilitados.

Pero, ¿cómo y por qué se inhabilitó o depuró a tantos ciudadanos? El TSE explica que para el saneamiento en Bolivia se tomó como parámetro la inasistencia  al referéndum constitucional de 2016 y la elección judicial de 2017. Para el saneamiento en el exterior, se tomó en cuenta la elección general de 2014 y el referéndum de 2016, puesto que los migrantes no votaron en las judiciales. En cambio, antes se establecían como parámetro períodos más largos.

Además, se ha hecho la contrastación de datos del padrón con el Registro Civil, con el Senasir, con la Autoridad de Pensiones y Seguros, cementerios generales y declaraciones juradas de los familiares que no  pudieron registrar la muerte de un ser querido. De esta manera, todas las personas fallecidas hasta septiembre quedaron fuera de la lista de votantes.

Pero, no sólo se depuró ciudadanos, sino que también se rehabilitó a un número importante de bolivianos que habían sido sancionados por no cumplir con su obligación de ser jurados electorales y que llevaban años sin poder votar. Como ya cumplieron con la sanción o ésta prescribió, este año sí podrán ejercer su derecho al voto.

La auditoría de la OEA no había encontrado fallas en la biometría del padrón, pero sí había hecho observaciones en la consistencia de datos sobre todo biográficos. Luego de las acciones correctivas, las personas que tenían la misma cédula de identidad bajaron de más de 48.000 que eran en 2017, a más de 17.000 el año pasado y de ahí a sólo más de 300 este año. También disminuyó la cantidad de personas inscritas con libreta de servicio militar, con el RUN y aquellas personas que tenían carnet con dos ceros por delante.

Con estas acciones, el TSE asegura que:

• Los muertos no votan, puesto que las depuraciones se han hecho con todos los cruces posibles y, sobre todo, porque quien emite su voto, pone la firma y la huella.

• Pueden existir personas con doble cédula, pero no están en el padrón porque la biometría lo impide. Si bien se podría clonar un carnet, no se podrían clonar las huellas de los 10 dedos de una persona y menos el reconocimiento facial.

• El padrón no está inflado porque está en concordancia con la proyección del INE.

• No hubo un incremento del padrón en el exterior. Todo lo contrario, hubo un decremento por la depuración.

• Cada ciudadano tiene un registro y, por tanto, un voto.

Un dato no menor es que en las elecciones fraudulentas de 2019, la OEA no hizo ninguna observación al padrón electoral en su reporte sobre la manipulación del voto y tampoco lo hicieron las misiones de observación.

Con esto queda claro que había aspectos por corregir y que  seguramente todavía hay tareas pendientes, pero que lo avanzado hasta ahora da la certeza de que los bolivianos votaremos con un padrón saneado, confiable y seguro.

Para la democracia es importante tener un Tribunal Supremo Electoral transparente, pero también es crucial contar con un padrón electoral confiable. En ambos objetivos el país ha avanzado en los últimos meses.

Los líderes, candidatos y otros actores que buscan echarle sombras al proceso electoral y que anticipan inconsistencias en el padrón o posibilidades de fraude electoral deberían medir sus palabras porque la democracia está en juego.
 

 

 

 


   

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