Editorial

Murillo detrás de la crisis del gobierno

martes, 29 de septiembre de 2020 · 00:15

El ministro de Gobierno, Arturo Murillo, ha vuelto a hacer noticia. Recientemente ha reconocido que él pidió la destitución del exprocurador José María Cabrera, supuestamente por haber mantenido una reunión “oculta” con la presidenta del Senado, Eva Copa, sin aportar  pruebas al respecto.

Lo que queda claro es que la decisión de remover del cargo a Cabrera es por lo menos polémica, porque éste se encontraba investigando la presunta compra irregular de gases lacrimógenos, trámite que inició el Ministerio de Gobierno y concluyó el de Defensa. Si los gases se hubieran comprado a los precios que pagaron gobiernos como los de Venezuela y Ecuador por los mismos productos, el país hubiera ahorrado unos 2,5 millones de dólares.

Pero no es la única expresión de que Murillo es el poder detrás del trono: a la declaración del exministro de Economía y Finanzas de que fue echado del cargo por presiones de Murillo, le siguieron las renuncias de Óscar Mercado (ministro de Trabajo) y Abel Martínez (ministro de Desarrollo Productivo). Los tres representantes del Movimiento Demócrata Social (MDS) dejaron el gabinete ministerial de la presidenta Jeanine Añez, que a 20 días de los comicios se sumerge en una crisis.

No olvidemos que el común denominador en las renuncias fue el decreto de devolución de las acciones de la Empresa de Luz y Fuerza Eléctrica (Elfec) de Cochabamba. Ortiz manifestó, al anunciar su salida de Economía, que no había firmado el decreto (que plantea la devoluciones de las acciones de esta empresa a sus accionistas) ni iba a hacerlo, por considerar que va en contra de la ley. Una opinión parecida fue la de Mercado, quien antes de anunciar en una conferencia su dimisión  declaró que dejaba el gabinete porque comparte la opinión de Ortiz respecto al caso de Elfec.

Sobre el tema,  Murillo confirmó que tuvo roces con Ortiz por la devolución de las acciones de Elfec y habló de “regionalismos” de la ahora exautoridad para dar curso al decreto que luego se resistió a firmar. Lo cierto es que esta ola de renuncias y destituciones dice mucho de cuál es el rol de Murillo en el Gobierno y de cuán bien o mal le puede hacer a éste en un  momento de afianzamiento. Pero, por otro lado, la salida del bloque Demócrata del Gobierno puede significar la apuesta de éstos por uno de los líderes de la oposición: concretamente Camacho. De ser así habrá primado el afán de superviviencia política de este agrupación y su cálculo político a cualquier otra consideración. De cualquier forma, el gobierno de Añez, después de haber resignado sus aspiraciones electorales, demuestra de qué está hecho.

 

 

 


   

52
28

Otras Noticias