Editorial

Cobro de impuestos a los cocaleros

sábado, 2 de enero de 2021 · 00:15

Desde hace años se discute la idea de que los campesinos cocaleros paguen impuestos, considerando que su actividad es lucrativa. La coca da hasta cuatro cosechas al año, es una planta resistente y tiene mercado asegurado, por lo menos la del Chapare, ya que su fin último es producir cocaína, una droga de alta demanda en el mundo.

El legislador de Creemos  José Carlos Gutiérrez  ha anunciado que presentará un anteproyecto de ley en que establezca ese nuevo impuesto. Su propuesta ha sido recibida con escepticismo dentro del gobierno y con altanería por parte de los dirigentes cocaleros, muchos de ellos actuales diputados o senadores.

El senador y dirigente cocalero Leonardo Loza señaló, por ejemplo, que ese sector es el único que debatirá si paga o no impuestos, y que no permitirá que “los políticos” lo decidan, en referencia a los legisladores. Loza olvida que ello es precisamente lo que hacen los integrantes de la Asamblea, de la que él es parte, es decir, legislar. Loza ratifica el derecho del Legislativo de aprobar una ley a las grandes fortunas, por ejemplo, pero lo niega cuando se trata de cobrarle a los cocaleros.

El pago de impuestos de este sector ha sido hasta ahora imposible de ser llevado a cabo debido a obvias razones: los cocaleros representan una fuerza política enorme y trabajan de manera informal.  Hacer que un sector así, altamente organizado, además, pague impuestos es muy difícil. Pero hay una razón adicional: cobrarles impuestos a los productores de coca legalizaría de facto su actividad que, como decimos, está íntimamente relacionada al narcotráfico.

Existe también un argumento práctico para dudar de llevar adelante este cobro y es el análisis de a cuánto podría ascender la recaudación total. Si en el país existen unas 22.000 hectáreas de coca, entonces hay 88.000 catos de esa planta. Si cada uno de ellos pagara, por ejemplo, 1.500 bolivianos al año, entonces el ingreso total sería de 132 millones de bolivianos, es decir unos 18 millones de dólares. 

Es una cifra baja, de menos del 0,5% del Presupuesto General del Estado. A propósito, el cacareado Impuesto a las Grandes Fortunas generará unos 14 millones de dólares anuales, lo que demuestra que es solamente una propuesta demagógica de las autoridades, para seguir con la idea de que el MAS está en contra de los ricos para apoyar a los pobres.

Se puede concluir que el impuesto a los cocaleros es de difícil concepción sin que se legalice, de facto, su actividad, y que la recaudación generada sería modesta. Lo mismo se puede decir del Impuesto a las Grandes Fortunas.

 

 

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