Editorial

Los transportistas y sus demandas

miércoles, 20 de enero de 2021 · 05:15

Es una paradoja: no entramos en cuarentena por no paralizar el país, pero los transportistas -responsables de la locomoción de la gente- entran en paro porque no quieren pagar sus créditos. Sí, y no quieren pagar sus créditos porque dicen que por las cuarentenas rígidas que se aplicaron en meses pasados,  tuvieron (esta vez obligadamente) que paralizar sus tareas. Ahora, las quieren paralizar voluntariamente para seguir perdiendo ingresos. 

Dado que este es un excelente modelo para presionar al Gobierno y obtener dádivas, ahora no sólo los transportistas -que cumplieron ya dos paros de 24 horas- sino otros sectores muy numerosos e igualmente dinámicos preparan sus demandas para sumarse a las medidas.

Después de un año como el pasado, donde prácticamente todos los rubros registraron pérdidas y contracciones, todos quieren recuperarse, y una buena forma, claro está, es no pagar las deudas a los bancos. En un mundo ideal, todos dejarían por unos años congeladas esas deudas; es más, se prestarían un poco más para reactivarse y así salir del hueco en que la pandemia y otros males nos han metido. Pero, lastimosamente no funciona así la economía: los bancos deben cobrar las deudas porque viven de los intereses y solamente si los cobran pueden seguir prestando. De lo contrario, empezarían a echar mano de los recursos de los ahorristas y esto sería la debacle más indeseable.

Por la emergencia sanitaria, el sistema financiero pasó prácticamente todo el año pasado (2020) aceptando el diferimiento de los pagos sin intereses, pero esta situación no puede durar por siempre porque se pondría en riesgo a todo el sistema financiero, pilar de la economía. Sin embargo, el actual Gobierno, pese a que en su anterior periodo (2005-2019) fue muy celoso de la estabilidad de los bancos y su buena salud, ha abierto la compuerta para ello al aceptar lo que se ha llamado “periodo de gracia”, que no es otra cosa que un tiempo (seis meses) en el que una vez más no se pagarán cuotas, pero se acumularán los intereses. Algo menos ventajoso que el primer diferimiento.

Sin embargo, los transportistas se dan el lujo de rechazar esta de por sí extrema medida. No, ellos quieren no pagar, si es posible, hasta cuando vean conveniente. Y así otros sectores. Y seguimos.

El Gobierno, que se mostró excesivamente débil y permeable a las demandas de los transportistas hace unos días, ahora se ve ante la necesidad de ceder aún más para evitar los paros y bloqueos que, en plena pandemia, constituyen otra fuente de aglomeraciones y riesgos para la gente.  Pero, ¿dónde está la responsabilidad con la estabilidad de la economía que era la base de su promesa de gobierno?, ¿realmente piensa el Gobierno que se puede seguir apretando a los bancos porque los transportistas así lo quieren y porque se quiere tomar una medida “popular” a pesar de lo que implica?

Hace realmente falta sensatez,   responsabilidad y dejar de lado intereses particulares o políticos. Lo peor que nos puede pasar es que a la pandemia que nos sigue golpeando, le sumemos un nuevo ciclo de presiones, paros y bloqueos para conseguir causas particulares de los diversos sectores y un sistema financiero -que habiendo sido confiable y seguro- se ponga en peligro.

El sector del transporte sindicalizado está acostumbrado a salir a las calles por sus demandas; sin embargo, sus choferes son absolutamente mezquinos cuando se trata de mejorar el servicio o condolerse del ciudadano. Este sector, aunque obviamente afectado por la crisis económica, no ha sido el más impactado por las cuarentenas; sin embargo, pretende obtener réditos por encima de otros rubros en el peor momento de un rebrote del virus que aparece descontrolado. Si el Gobierno no se pone firme y deja de permitir estos excesos será un precedente que en pocos meses más cobrará un alto precio a la tranquilidad y estabilidad de la economía y de la sociedad boliviana. 

Habrá que esperar que la solución saque lo mejor de ambas partes: de las autoridades y de los transportistas.

 

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