Editorial

Delegar, aguantar y desmontar

viernes, 22 de enero de 2021 · 05:15

La estrategia del gobierno para hacer frente a la pandemia se resume en tres ejes: la compra de pruebas para detectar el coronavirus, la adquisición de vacunas para casi toda la población vacunable y la delegación de funciones a los gobiernos subnacionales, lo que incluye prácticamente toda la atención de la crisis sanitaria.

Para todo lo demás está el discurso del aguante, de la resistencia y del montaje neoliberal que, a decir del presidente Luis Arce, traba su gestión frente a la pandemia.

Se esperaba que Luis Arce, gozando de la legitimidad conseguida en las urnas, pusiera en marcha un efectivo plan para hacer frente a la pandemia en todos sus ámbitos: sanitario, educativo y económico. Pero, luego de permanecer más de dos meses en el cargo, queda claro que, tal como sucedió durante el gobierno transitorio, poco se puede esperar de la gestión gubernamental.

La decisión de delegar tareas a las autoridades subnacionales, pese a que no todas están en condiciones de hacerse cargo de la salud y la educación de sus ciudadanos, es una forma de lavarse las manos ante la crisis. Para que no suene tan mal, este eje de la estrategia fue llamado de “coordinación”.

Con una segunda ola de Covid-19 más virulenta y fulminante que la primera, la gente tiene menos chance de acceder a un centro de salud para salvarse. Los mismos médicos están sufriendo el embate de la segunda ola con una altísima mortalidad que en todo el país ya deja decenas de profesionales fallecidos.

Frente a este dramático panorama, desentenderse del problema muestra una actitud indolente de parte del gobierno. Y esto también ocurre con la educación, pues el ministerio del ramo ha dejado que las distritales decidan en qué modalidad darán clases, sin prever una plataforma digital ni medios tecnológicos para profesores y estudiantes que no puedan ir a clases presenciales.

Empeora el problema la retórica del propio Presidente que, en vez de mostrar empatía con el dolor de los demás, les pide que aguanten, tal como él y su partido resistieron al que denomina “gobierno de facto”. Eso, como si una cosa tuviera que ver con la otra.

Y no fue una vez que lo dijo, fueron dos, para que quedara claro que no fue un lapsus, sino una verdadera línea gubernamental la de aguantar hasta que llegue la vacuna para todos, lo que podría tomar meses. 

“Así como nosotros hemos aguantado y hemos resistido un gobierno de facto hasta lograr la recuperación de la democracia, hoy nos toca aguantar y resistir el coronavirus hasta vencer y recuperar la salud para el pueblo boliviano”, dijo Arce.

Lo máximo que ha hecho el gobierno, además de comprar pruebas y vacunas, es emitir un decreto lleno de obviedades en el que dispone unas 20 medidas para que las ejecuten los gobiernos subnacionales, pero no establece un marco general de emergencia o cuarentena regionalizada, dinámica, o como se quiera llamarla.

A la estrategia de la delegación de funciones y del aguante, se ha sumado la del supuesto montaje neoliberal heredado por el gobierno de Jeanine Añez que, según Arce, es una traba para tomar decisiones.

Con esa postura, Arce le atribuye más poder que el que realmente tuvo al gobierno transitorio. Es poco creíble que, en menos de un año, Añez hubiera logrado desmontar (ahora sí el término es correcto) lo que el MAS hizo durante 14 años para poner en marcha un supuesto modelo neoliberal que ahora ata de manos al nuevo presidente.

“Queda claro que en todas las instituciones públicas debemos continuar con el desmontaje neoliberal”, afirmó Arce ante sus ministros para decir luego que “hay mucho que tenemos que ir desmontando, que están trabando la gestión, (para) que la inversión pueda fluir y hay que reforzar la gestión”.

Para ser justos hay que decir que no son tres los ejes de la estrategia gubernamental, sino cinco: las pruebas, las vacunas, la delegación de funciones, el aguante y el desmontaje neoliberal. Y, a este ritmo, se podría agregar el “sálvese quien pueda”.
 

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