Editorial

No al servicio militar obligatorio

lunes, 25 de enero de 2021 · 05:15

Cada año las FFAA ofrecen alrededor de 20.000 cupos para que personas de entre 18 y 22 años se inscriban como conscriptos. Para la gestión 2021, en sólo una semana, la mitad de esa cantidad ya se había anotado y espera poder iniciar en breve su año de servicio militar.

Para miles de jóvenes en el país, sobre todo de áreas rurales y pertenecientes a familias indígenas de las ciudades, hacer el servicio militar es como una manera de lograr la adultez. Es un orgullo para los conscriptos y sus familias que los varones  completen ese año, que es previo al ingreso al mundo laboral o a estudios superiores.

Ello explica por qué, en una sola semana, ya se haya alcanzando la mitad de la meta prevista, cosa que sucede de manera similar cada año. Largas filas de jóvenes se acercan a los regimientos y al Estado Mayor,  y muchos de ellos quedan insatisfechos porque no logran un puesto. Muchos lo intentan otra vez al año siguiente.

Para otros jóvenes, sin embargo, el servicio militar es sinónimo de un año perdido, además de caracterizado por la violencia, la verticalidad y el machismo. Habría que analizar con cuidado qué exactamente aprenden los soldados en ese año, excepto vagas referencias a la “patria”, la “bandera” y conceptos similares, además de sufrir humillaciones y malos tratos de sus superiores, al margen de ser subalimentados durante 12 meses. El patriotismo, se sabe, es amar al país y trabajar por él, no necesariamente vestir un uniforme.

La visión conservadora del MAS, que se reflejó en varios aspectos en la redacción de la nueva Constitución, también impidió que el servicio militar fuera voluntario, no obligatorio. Como se ha visto, la falta de interés de parte de miles de jóvenes no es un problema. Además, en casi todos los países de la región (para no hablar de Europa y Norte América) ya se ha abolido la obligatoriedad   o se la ha convertido en algún tipo de servicio social.

El hecho de que la Constitución obligue por ejemplo a que todos los que aspiran a trabajar en el Estado hayan cumplido con sus deberes militares es francamente absurdo, una rémora del pasado ya superado en gran parte del mundo. Y es, además, discriminatorio, ya que lo mismo no se les exige a las mujeres.

Así como en el país se están abriendo paso nuevos derechos humanos, como el que los homosexuales puedan acceder a una unión civil, es importante debatir este: los jóvenes que no deseen, por razones éticas, de conciencia, o las que sean, hacer el servicio militar, deberían poder cumplir con su deseo. Y de una vez convertir la realidad en una norma: que cumplan con este requisito solamente los jóvenes que así lo deseen.

 
 

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