Editorial

Biden, como un bálsamo

martes, 26 de enero de 2021 · 05:15

El mundo civilizado respira aliviado con el fin del gobierno de Donald Trump. Los cuatro años de confusión, vulgaridad y discordancia han terminado y Joe Biden, del Partido Demócrata, ha iniciado un gobierno como se espera de un Presidente: con sobriedad, prometiendo hacer esfuerzos por unir a la sociedad, informando a la comunidad internacional que será parte activa en la lucha contra el coronavirus y el cambio climático y rodeándose de personas capacitadas para ejercer cargos públicos.

Biden ha empezado como un torbellino y, en pocas horas tras su posesión, ha firmado 17 decretos presidenciales que dan una idea de los pilares principales que tendrá su gobierno. Muchos de ellos plantean exactamente lo opuesto que lo propuesto por Trump.

En el plano del combate a la Covid-19, Biden decidió tener un mando centralizado para que tome las decisiones, y ya adelantó algunas de ellas: por ejemplo, que los estadounidenses deban usar barbijo en edificios federales de todo el país, además de en aviones y otros medios de transporte interestadual. De todos modos, no tiene atribuciones para obligar el uso de las mascarillas  en edificios de gobiernos locales y menos aún en recintos privados, y por eso ha señalado que tratará de convencer a gobernadores y alcaldes republicanos reacios a esa medida.

También en el tema de salud, Biden revirtió la decisión del gobierno de Trump de abandonar la Organización Mundial de la Salud (OMS), a la que éste acusó de ser “pro China”. El doctor Anthony Fauci, que chocó con Trump en varias ocasiones, dirige la delegación estadounidense en la OMS.

Otro tema en el que Binden ha tomado decisiones importantes es en el plano de la inmigración y al respecto ha    eliminado la prohibición de entrada a EEUU desde algunos países musulmanes que aprobó Trump y ha dado por terminada la política de separación de familias inmigrantes sin papeles. Además, junto con suspender la construcción del muro que divide a su país con México, ha enviado un proyecto de ley que establece la posibilidad de 11 millones de migrantes de convertirse en ciudadanos estadounidenses. Aquellos que tengan más de cinco años de permanencia en aquel territorio  podrán acceder a un permiso de trabajo (tarjeta verde), y quienes tengan más de ocho años podrán postular a la ciudadanía. Los que hubieran llegado al país siendo niños, conocidos como “dreamers”, tendrán prioridad en la obtención de documentos. La ley, sin embargo, ya ha causado rechazo de varios senadores y representantes republicanos y su  aprobación  no será fácil.

En el plano económico Biden firmó decretos para extender la prórroga sobre desalojos de inquilinos que no pueden pagar la renta y amplió los plazos para quienes están retrasados en los pagos de sus créditos hipotecarios. También aprobó una moratoria para el pago de deudas universitarias.

El otro gran sector en el que Biden ha tomado medidas drásticas ha sido el del cambio climático. En ese sentido, ha resuelto volver a unirse al acuerdo climático de París, un tratado internacional que tiene como objetivo mantener el aumento de la temperatura del mundo por debajo de 2 °C mediante la reducción de gases de efecto invernadero. EEUU fue el único país en salir del acuerdo tras haber sido firmado trabajosamente en 2015 por el expresidente Barack Obama y los líderes de China, India y las principales naciones europeas.

Además, Biden se ha comprometido en generar metas más ambiciosas que las del Acuerdo de París mediante una cumbre mundial y una ley para que su país alcance emisiones de gases cero para el año 2050.

Todo esto es como bálsamo ante las características del gobierno de Trump, caracterizado por sus galimatías, enguerrillamiento y pobreza moral e intelectual. Pero el presidente saliente es apoyado por un grueso sector de la sociedad estadounidense, generalmente  blancos de clase obrera o sin estudios universitarios, que se sienten marginados de la sociedad. Esos norteamericanos, tengan o no razón en sus percepciones, son un sector que debe ser atendido y entendido. 

Biden tiene que hacer esfuerzos para reducir su grado de desapego y rechazo al sistema político norteamericano. Trump, de lo contrario, se subirá en sus aspiraciones insatisfechas para seguir alentando su agenda de ideas racistas y xenófobas.
 

 

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