Editorial

Paradojas del desempleo

lunes, 11 de octubre de 2021 · 05:15

La pandemia, lo más parecido a una guerra que haya afectado a la actual generación de la humanidad, ha traído una serie de efectos, unos más graves que otros. Uno de ellos, con características de globalización, es el desempleo.

Cientos de miles de trabajadores perdieron sus fuentes de empleo, otros vieron reducidos sus ingresos y/o precarizadas sus condiciones de trabajo; miles de empresas o rubros colapsaron, mientras otros nichos surgieron con condiciones laborales diferentes. En resumen, en términos laborales nada volvió a ser igual.

Sin embargo, entre las consecuencias colaterales (y muchas veces inexplicables) de esta pandemia está la escasez de trabajadores en algunos sectores, a tal punto que por falta de personal muchos negocios se han visto obligados a cerrar o se ha dado una crisis, como la que se vive en estas semanas en Reino Unido.

Hasta 10.500 camioneros y trabajadores de la industria avícola recibirán visados temporales en ese país para evitar que se interrumpa la cadena de suministro antes de Navidad. El gobierno había descartado previamente la concesión de visados a los trabajadores extranjeros, pero los informes sugerían dar un giro a esta disposición, mientras los anaqueles de los supermercados se encuentran vacíos y las filas en las gasolineras son interminables.

Toda esta escasez tiene relación al transporte: no existen suficientes trabajadores que conduzcan el combustible desde las plantas hasta las ciudades inglesas y, como sucede con el combustible, también pasa con los alimentos en medio del descontento y la alarma ciudadana.

Es una situación que se anunciaba antes de que el divorcio entre el Reino Unido y la Unión Europea se hiciera efectivo (enero de 2021). El número de trabajadores se había reducido notablemente, pero, a raíz de la pandemia, cerca de 200 mil europeos y otros tantos migrantes han dejado el país. A ello se añade que las condiciones de trabajo prepandemia ya no son atractivas para los empleados de varios rubros, que han descubierto que pueden trabajar desde casa y no tener que pasar extenuantes jornadas laborales por sueldos bajos.

Con el Brexit, el Gobierno británico preveía que, sin la oferta de mano de obra barata de Europa, las empresas inglesas podrían mejorar sus ofertas laborales y reclutar trabajadores locales. No ha sido el caso: diferentes industrias siguen presionando al primer ministro Boris Johnson para que flexibilice el sistema migratorio que les permita seguir contratando ciudadanos europeos con bajos salarios; y los locales no encuentran atractivos los trabajos mal remunerados. La Asociación de Transporte por Carretera del Reino Unido afirma que la Gran Bretaña necesita 100 mil conductores más para satisfacer la demanda.

EEUU también enfrenta dificultades para suplir las vacantes disponibles. Eso, a pesar de que ha subido la oferta de sueldo y prometido beneficios y bonificaciones.

La situación se da en otros países industrializados como consecuencia directa e indirecta de la pandemia. Además del transporte, la agricultura, la construcción, el turismo, el comercio y la gastronomía son los sectores más afectados por la falta de trabajadores de bajo costo, que generalmente son migrantes.

Es, como podemos ver, un cruce de variables que determinan nuevos e inesperados escenarios. La pandemia ha causado una gran crisis económica y una recesión que apenas empieza, por lo que se han perdido muchas opciones de desarrollo laboral y otras han tendido a la paralización, como hemos visto en América Latina. Sin embargo, oficios que normalmente eran sacrificados, mal pagados pero esenciales para la sociedad, han quedado abandonados porque los trabajadores ya no están interesados en ellos en los países ricos.

Esta situación también nos permite reflexionar sobre la importancia y contribución de los migrantes en  Europa y EEUU. Mientras se endurecen las condiciones para los migrantes en el mundo, se advierte que hay labores que sólo éstos las desempeñan, con exigencias que lindan con la explotación que no son aceptadas por los locales.

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

Otras Noticias