Editorial

El MAS es uno con Camacho y otro con Añez

viernes, 8 de octubre de 2021 · 05:15

El MAS ha demostrado que puede ser muy duro con una mujer enferma, sin dinero y sin apoyo popular como la expresidenta Jeanine Añez y que, al mismo tiempo, puede ser condescendiente con un hombre con respaldo popular, con dinero e influencias como lo es el gobernador cruceño, Luis Fernando Camacho.

El punto de partida de esta historia es que en 2019 no hubo golpe de Estado y que nadie debería estar procesado y menos preso por ese motivo. Pero, lo cierto es que el MAS se ha ensañado con Añez y sus colaboradores, a quienes mantiene encarcelados desde hace siete meses. En cambio, a Luis Fernando Camacho no ha podido ni siquiera sentarlo a declarar ante un fiscal.

Los recientes hechos han demostrado que Camacho es una papa caliente en las manos del MAS, tal es así que ese partido ha presionado a la Fiscalía para que lo convoque y, por otro, ha montado todo un operativo para evitar que llegue a La Paz.

La exdiputada Lidia Patty,  denunciante en el denominado caso golpe, ha estado presionando al fiscal general, Juan Lanchipa, para que encarcele a Camacho, al punto de haberle ofrecido huevos para que tome coraje, con un explícito mensaje machista a cuestas. De hecho, Camacho es el primer y principal acusado en  este caso, pero hasta ahora no ha dado ni siquiera una declaración. En cambio, la acusación contra Añez apareció el mismo día de su detención, en una clara muestra de que el MAS necesitaba exhibir una cabeza de turco para contentar al expresidente Evo Morales y a sus bases.

La Fiscalía, que está presta a complacer los deseos del MAS, ha emitido la citación contra Camacho que, para sorpresa del Gobierno, aceptó viajar a La Paz. De inmediato, el ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, le advirtió que existen grupos que quieren atentar contra su vida.

Y, por si alguna duda quedara, un grupo circense de encapuchados lanzaron  amenazas contra Camacho en un video. Y, diversos espacios públicos de la sede de Gobierno fueron intervenidos con gigantografías y muñecos colgados en los que se amenazaba con asesinar al Gobernador opositor si llegaba a La Paz. Lo curioso del caso es que un grupo de “autoconvocados” del MAS se atribuyeron  la autoría de esta horrible puesta en escena y que hasta ahora no han sido ni siquiera citados a declarar. Si tan preocupado estaba el ministro Del Castillo por las amenazas contra la vida de Camacho, ya debería haber procedido a detener a los encapuchados y a los autores de los pasacalles.

Luego de las dubitaciones del MAS, Camacho cerró el asunto con una concentración masiva de sus seguidores en la plaza 24 de Septiembre, mientras Añez sigue encarcelada sin tener a un pueblo dispuesto a defenderla. El MAS sabe eso y por eso aprovecha la debilidad de una y sucumbe ante la fortaleza del otro.

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